Recycling, la nueva apuesta de las marcas por impulsar un estilo de vida más sostenible entre sus consumidores
Vivimos en un mundo que necesita cada vez más adaptar estrategias sostenibles para proteger y preservar los recursos naturales del planeta para garantizar la supervivencia de las generaciones futuras. Lo que nos hace cuestionar ¿Qué están haciendo las compañías para sumergirse en este tema?
La plataforma de tendencias NXT IN MKT, impulsada por LLYC, lanzó este mes una de las principales…
Fiona Capdevila, miembro de la Asociación de Moda Sostenible de Barcelona, es el alma mater de Del Través, marca con la que explora el concepto de “alquimia textil” que ha inventado. Artista y diseñadora, procedente del mundo de la escenografía y el vestuario, empezó a investigar una línea de creación propia con una gran conciencia ecológica que apunta al suprareciclaje.
¿Por qué crees importante debatir sobre la sustentabilidad aplicada a la moda? ¿Es impostergable hacerlo?
El debate y el diálogo son la forma en que el pensamiento avanza en las sociedades democráticas. Son importantes para que el saber local pueda emerger y, en materia de sustentabilidad o sosteniblidad, como le llamamos nosotros, es urgente que cuanta más gente tenga la posibilidad de participar y conocer ese debate, mejor.
Se dice que "Si no es ahora ¿cuándo?". Nuestra generación tiene la responsabilidad y la posibilidad de actuar para revertir algunas dinámicas heredadas de la revolución industrial que hoy son anacrónicas y dañinas y no crean oportunidades ni riqueza sino pobreza y degradación irreversibles.
La moda, como sector productivo, ha escapado de la responsabilidad durante siglos, pero ya no puede dar la espalda a la realidad que esconde tras un glamour que nos encanta.
Impresiona los crecientes emprendimientos que optan por fibras orgánicas o extender la vida útil de los tejidos, otros innovando métodos y procesos. ¿Crees que están marcando un punto de giro? ¿Están influyendo en el perfil de los consumidores?
Pienso que los pioneros solitarios de los años 80 y 90 sembraron, desde la soledad y la visión firme, las semillas que hoy esparce una generación entera.
La aceptación y crecimiento de las ideas son las que consiguen generar un giro cultural a gran escala, pero aún así, es bonito reconocer la labor solitaria de visionarios incomprendidos en su tiempo como Sally Fox en USA, Carmela Rodríguez en España, y algunos productores de fibras como lino y cáñamo en Alemania.
Los consumidores en su conjunto son una masa inmensa...en vestido estamos hablando de 7000 millones de personas en la tierra. Lógicamente, hay muchísimos grupos, algunos convencidos, otros seducidos, otros ajenos. La necesidad de vestido es universal, la forma en que se satisface es variable y depende de muchos factores.
El actual reinado de las empresas low cost + fast fashion es un factor de influencia gigantesco y muchas voces opinan que no se podrá frenar si no es creando regulaciones legales. Es una máquina que no se sabe controlar a sí misma y que trasciende las mismas personas que trabajan en ella.
¿Hacia dónde apuntas vos o tu proyecto?
Yo siempre me he interesado por la segunda vida de los materiales. Exploro y desarrollo ese campo desde 2002 con mi marca Del Través, tratando de devolver materiales expulsados de la sociedad a los ciclos de producción.
Es una empresa difícil y en la que me he sentido siempre apoyada por el público, aunque las instituciones son lentas y recién empiezan todas a hablar de economía circular como el nuevo "el dorado" a explotar.
A pesar de iniciativas locales que vienen ganando fuerza, existen grandes retos a vencer. ¿Cuáles identificas entre los principales?
Como digo, todas las iniciativas sinceras y preciosas que nacen precisan de ciertas condiciones para sobrevivir. Si el mercado global está totalmente dominado por las prácticas lowcost-fastfashion, que se han convertido en el modo hegemónico o modelo a seguir, éste erosiona el terreno donde debería florecer la diversidad empresarial.
La lógica del monocultivo industrializado en la agricultura es la misma que la lógica de la producción masiva a bajo coste, que inunda el mercado de uniformes baratos con alto coste ambiental y social.
Todo ello podría considerarse como un efecto más de las colonizaciones de los siglos XVIII y XIX, en que la riqueza siempre se traslada a unas zonas del planeta, a unos cuerpos en detrimento de otros.
Cambiar la lógica de la colonización por la de la descolonización es un debate que está vivo hoy en el campo del arte y que se puede aplicar perfectamente en la moda. ¿Por qué el sistema de moda occidental es el que debe reinar globalmente?, por ejemplo. ¿En qué momento realmente, tenemos la humildad de aprender de las sociedades tradicionales en vez de expoliarlas y apropiarnos de su saber y cultura para fines lucrativos? todo el aparato de la moda ha crecido a la par que el capitalismo, hoy desatado.
¿Cuál crees sea hoy la proyección latinoamericana en su aporte a la industria de la moda?
Desconozco en profundidad la realidad de la industria de la moda latinoamericana. Pienso que la idea de descolonización debería ser central, así que Latinoamérica, como continente expoliado y colonizado que es, no debería sentir que tiene que ir a la estela de Europa, sino comprender su realidad en necesidad de vestido e inventar una industria propia que investigue las posibilidades de sus fibras autóctonas y que dé salida a los oficios aún vivos de sus artesanos y artesanas.
Pero, claro está, con todo el derecho a modernizar y aspirar a la vanguardia cultural, fomentando la creatividad. Intuyo que poner en valor su diversidad productiva y estética, como un gran tesoro a cuidar, puede ser un objetivo clave.
Pienso que de Latinoamérica tenemos mucho que aprender.