—Habéis engordado tanto que casi no os reconocí. —No estoy … no estoy gorda —lloriqueó ella, controlando sus lágrimas— Es solo el bebé que sobresale mucho. El resto está igual—dijo, tratando de defenderse. —No, no os habéis visto por detrás. Camináis como un pato, balanceándoos adelante y atrás, de lado a lado. Incluso vuestros pies se ven enormes. ¿Tal vez se han vuelto de color anaranjado? —¡Ranulf! ¡Sois horrible! Deberíais decirme que estoy preciosa, pues llevo en el vientre a vuestro hijo, y no hablarme de mi fealdad. Levantó su rostro hacia el suyo. —Sí, sois preciosa —la besó con dulzura en la boca y en sus húmedos párpados. Vio cómo sus lágrimas empezaban a brotar de nuevo— Pero seguís siendo un pato, el más bonito de los patos, pero un pato de todas formas.
The Black Lyon (Montgomery/Taggert #1) Jude Deveraux












