Desde lejos no se ve
A Ciegas Gourmet: un espectáculo que sucede en plena oscuridad y puede disfrutarse de jueves a domingo en el bar Don Martínez, ubicado en la zona del abasto, precisamente en el empedrado pasaje Zelaya 3006 esquina Jean Jaures.
Por Diego Mansilla
Un espectáculo al que suelen asistir muchos estudiantes extranjeros. Un show poco convencional, en el que el espectador no solo no verá con los ojos sino que percibirá con los oídos, con la nariz, con la piel y con la boca. Una obra teatral que cada uno recreará en su mente y guardará en su memoria, haciendo que una misma obra se convierta en muchas obras distintas de acuerdo a la imaginación de cada uno.
El show invita a una nueva manera de percibir y sentir lo real, busca desarrollar la capacidad sensorial del espectador y transportarlo a aquellos recuerdos y experiencias que tiene en algún rincón perdido de la memoria.
A Ciegas Gourmet es una obra teatral pero también es restaurante, ya que el visitante podrá presenciar el espectáculo mientras se disfruta de una cena.
La fachada del bar Don Martínez luce como una de las casas del barrio porteño de La Boca, con paredes coloridas y balconcitos que sobresalen. Todos los espectadores suben por una escalera iluminada por la luz que irradian las velas blancas, colocadas de forma aleatoria en los peldaños de una escalera antigua.
En el primer piso, el mozo Sergio Ullola espera a los invitados y ofrece alcohol en gel antes de ingresar, puesto que las manos hacen las veces de cubiertos. Comer sin ver es una tarea complicada, pero sin cubiertos y a oscuras es una tarea muy engorrosa.
Una barra larga ocupa la mitad del salón, las mesas son pequeñas y el lugar tiene una capacidad para unos treinta comensales. Es un ambiente cálido, acogedor, familiar pero a la vez íntimo que invita a pasar un momento agradable.
De fondo, suena el piano del maestro Carlos Cabrera. El sonido y los efectos musicales están pensados y ejecutados minuciosamente para cumplir con el objetivo del espectáculo. El aroma a café es intenso y una fuerte esencia de sopa casera inunda el lugar.
El espectáculo me llevó a mis días de infancia y a pensar en esas recetas preparadas por las abuelas, destacó Anabella Parajúa, una de las mujeres del público.
En definitiva, ese es el propósito del show: sensibilizar los sentidos y así transportarlos a otros momentos felices.
La entrada cuesta $500 por persona, pero hay promociones de descuento con Club La Nación y con Cuponstar entre otros. Para los estudiantes extranjeros la entrada cuesta la mitad de precio.









