La colaboración es un concepto de trabajo y consumo que se ha erigido como pilar de la economía moderna. Esta atemperación de los individualismos en pos de un fin común enriquecido por la multiplicidad de miradas y recursos no solo es un valuarte de la práctica empresarial y doméstica, sino que muchas veces se hace presente en la producción artística.
Disciplinas como el teatro, la música, el cine, son intrínsecamente colaborativas, pero cuando pensamos en las artes visuales hay un predominio de la figura del Artista “singular en singular”, circunstancia que opaca las muchas veces revolucionaria injerencia que la producción de colectivos ha tenido en la historia del arte.
El movimiento Dadaísta - que este año celebra el centenario de sus comienzos en el Cabaret Voltaire- hizo de la colaboración un valor intrínseco a la práctica estética. El acto mismo de hacer y colaborar con otros para crear nuevas visiones del mundo era el Valor del Arte.
Richard Boix. Da-da (New York Dada Group). 1921. Ink on paper. 11 1/4″ x 14 1/2″ (28.6 x 36.8 cm). Katherine S. Dreier Bequest
En el marco del trabajo en común, artistas deciden combinar sus talentos, sus visiones y sus experiencias muchas veces en géneros disímiles.
Los artistas disidentes soviéticos Alexander Melamid y Vitaly Komar, recientemente en exhibición en el Tate Museum de Londres como parte de la exposición “The EY Exhibition: The World Goes Pop” vivieron 25 años de colaboración en una apropiación irónica del arte pop y conceptual.
La colaboración puede generarse también de forma “artificial” cuando el proyecto amerita la combinación de talentos y saberes técnicos y en búsqueda de su ejecución se invita a artistas a trabajar en forma conjunta. Las obras en el marco de la exposición Beatnik Meteors (di Rosa Collection 2013, Napa-California) responden a esta lógica.
Otras veces la forma de creación colaborativa puede tener como contexto una vida en común. Es el caso de Jennifer y Kevin McCoy (Brooklyn, New York), quienes además de ser referentes en el campo del arte de los nuevo medios son marido y mujer. La historia tiene otros ejemplos, como son las parejas de John Lennon y Yoko Ono y su colaboración en las campañas por la paz mundial Bed-In for Peace; y Lee Krasner y Jackson Pollack, donde su vida en común como pareja llevó a obras como “Black and White Collage” donde Krasner se valió de retazos de pinturas de Pollack para incorporarlas a su trabajo.
En la edición del año 2016 de la feria de arte Pulse durante la semana de las artes Armory, nos encontramos con la obra “The Chair Affair” de los artistas holandeses Margriet Craens y Lucas Maasse. El trabajo es la cristalización de una historia de conquista que comenzó con el intercambio de sketches sugestivos e historias eróticas y que devino en un proyecto original y de un fuerte poder erótico.
Margriet Craens & Lucas Maasse, The Chair Affair. Courtesy of kinder MODERN
La historia de la colaboración es infinita y grata. Siempre es estimulante el encuentro con las genialidades que llegan a nuestro mundo cuando dos o más personas ponen su trabajo al servicio de la creación de algo mayor que la suma de sus trabajos individuales.