Sin tele y sin cerveza, Mr Mono pierde la cabeza
Al igual que Homer, este mono, sin tele ni cerveza, casi pierde la cabeza... bueno, vale, sin cerveza no he estado (eso si hubiese sido ya el infierno), pero he tenido que lidiar más tiempo del que me hubiese gustado sin internet y sin televisión (incluso sin radio, y sin cobertura de ningún tipo).
Y es que recientemente me animé, dado el buen momento económico actual, a comprarme una casa en las afueras y mudarme allí. A partir de ese momento, como le pasaba a Tom Hanks en Esta casa es una ruina, todo se fue poco a poco complicando.
Mis queridos amigos de Telefónica y Orange, en connivencia con los ocupados antenistas segovianos, y yo creo que con el visto bueno del gobierno y los vampiros diurnos (que diría Bart con la ayuda de Milhouse), me hicieron retroceder en el tiempo, obligandome a disfrutar de lo que he denominado "Ocio 1.0", u "Ocio Analógico".
En una palabra: Aburrido.
No me malinterpretéis. Los libros y los comics están bien. Pero basta que no tengas una cosa para que no quieras más que eso.
Tanto fue así que hasta me puse a ver lo único que sintonizaba mi querida tele: las adivinadoras de los pseudo canales "data test". Imaginaos la estampa. Sólo, en una casa prácticamente sin amueblar, cenando una lata de atún, y viendo como una tipa sin escrúpulos va sonsacando a la pobre maruja de turno toda la información que necesita para decirle lo que quiere oír. Patético.
Pero ya está. Se acabó. Ya vuelvo a ser un friki del siglo XXI, hiperconectado y serieadicto.
Prometo intentar devolver a este blog su frecuencia de posteo habitual, y, aunque se que todo esto no es escusa... qué demonios, ¡si es escusa!
Asi que, ¡que nadie se enfade con este mono!