En mi incansable labor de ser un vago, me dije que hoy no tenía ganas ni de escribir algo para publicar ni de buscar en mi archivo lo que ya tengo escrito y espera por ver la luz. Así que me puse a chamuyar a Ilsa Plum, a quien ya conocen o ya deberían conocer (tuvo una participación especial en mi internacionalmente exitosísimo mega post rioplatense titulado “Medallas de oro sexuales”, junto a las no menos hermosas y web star’s Mariana’s de Mujeres en Crudo y Monólogos Sit Down: http://acostumbradoalfindelmundo.tumblr.com/post/59328080642/informe-especial-de-acostumbrado-al-fin-del-mundo).
Así que ahí estábamos, hablando ambos con poca ropa porque la alta temperatura lo ameritaba, y para peor yo aumentaba la temperatura aún más, ya saben cómo soy… aquél que quiera castrarme debería empezar cortándome la lengua y los dedos, para evitar no solo que hable, sino que escriba. Algunas llaman a esa cualidad mi “verbo encantador”, aunque a veces dudo si en realidad están haciendo referencia al sexo oral...
No voy a revelar las intimidades que charlamos por espacio de largas dos horas, pero le dije que publicaría esto.
En un momento Ilsa me menciona las palabras “mujer alfa”. No sabía a qué se refería exactamente, y bien saben que odio los implícitos. Así que antes de asumir una interpretación errónea de sus palabras le pedí que me definiera “mujer alfa”, para beneficio del Diccionario Finmundista; lo que me dijo fue lo siguiente:
“Una mujer alfa es aquella que no permite gestos de masculinidad ni de caballerosidad en el hombre. Secretamente los desea, pero no se los permite. Una mujer alfa es una guerrera que alguna vez sufrió el no ser deseada, entonces se convirtió en amazona. No cortó sus tetas sino sus sentimientos. Es una especie de Terminator de las relaciones. Volveré del futuro para matarte, porque sé quién eres y cómo hacerlo. Brinda al otro una falsa sensación de poder, cuando es ella quien tiene el poder. Decide abiertamente cuándo y cómo tener sexo, cuándo y cómo acabar o hacer acabar. Es capaz de llevar al hombre a límites que no pensaba franquear. Una mujer alfa elige a su presa en la manada y no importa el estado civil, ni la situación económica, ni la belleza, ni la inteligencia, va hacia el objetivo prefijado y nunca ceja hasta conseguirlo. Hasta marcar un palote más en su celda de presa de sus impulsos. Sufre, pero no lo reconoce. Se enamora, pero no se lo permite. La mayoría de los hombres, salvo honrosas excepciones, son betas que se piensan alfas. O que la mujer alfa deja que lo crean.”
Me asombró tanto detalle pormenorizado, así que le pregunté si la idea era de ella o la había tomado de algún otro lado, porque ya estaba pensando en que había encontrado algo para publicar hoy y seguir con mi vagancia. De hecho le di un ultimátum: “Si no lo publica usted lo publico yo”.
Me respondió: “La definición es mía, la vomité recién a pedido suyo. Se la dejo, sólo si me etiqueta”.
La etiqueté cada vez que la nombré en este post, así que ya cumplí con su demanda. Solo para ser libre de imponerle las mías cuando mejor me convenga.
(dibujo de Jotar: https://www.facebook.com/jorge.jotar.tarruella)