Un pequeño soldado azul en el tablero de un auto viajando a algún lugar. By Megan Boyle.
Es dos de noviembre y Sandra estuvo manejando durante diecisiete minutos. Cuarenta minutos antes, en el callejón de su departamento, Sandra se quedo observando como el taxi de Miles desaparecía a la distancia. Si no podía recuperar a Miles, pensó, estar parada donde lo vio por ultima vez podría al menos preservar algo de ese momento. Sus piernas comenzaron a cansarse. Dejó que su cuerpo se deslizara contra una cabina de teléfono hasta poder sentarse. Trato de forzar su llanto. Podía llorar enfrente de Miles para que èl se sintiera culpable, pero ahora que no tenia publico, parecía que el esfuerzo no valía la pena. Anteriormente Miles se había ido del departamento varias veces, aunque los dos sabían que era la ultima vez. La puerta de su edificio esta a dos metros y no tiene su campera.
Sandra no quiere entrar y ver todos las cosas desparramadas que dejó Miles -su cepillo de dientes, las sabanas manchadas y cenizas de sus cigarrillos. Su departamento se siente como si lo hubieran fumigado por cucarachas. No es seguro por las próximas veinticuatro horas. Camina hacia su auto, sin saber con exactitud a donde se quiere dirigir.
Treinta y tres minutos antes salió de su departamento con Miles, cuyos ojos se enfocaban en un horizonte inalcanzable para la vista de Sandra. Su cara era como la mascara de una persona que estuvo llorando por mucho tiempo. Pensó en glóbulos blancos corriendo por las heridas, dándole una apariencia hinchada y sensible en su piel. ¿Todavía era atractiva? Miles dijo algo consolador, que Sandra ignoró sin dudarlo. Dos hombres se acercaron. Uno dijo, ”Como les va hoy?” Sandra dijo en voz baja, ”no muy bien.” Miles rió. Este comentario era una cualidad de Sandra que, en los últimos dos meses, a èl le parecia hermoso -una especie de sarcasmo medio humilde. Sandra intento sonreír.
Dos horas antes, Miles y Sandra se sentaron en un bar con un grupo de compañeros de trabajo. Sandra trabaja de temporada en la agencia de publicidad de Miles. Y escucho que èl decia, ”Ojala pudiera cojer con todas las minas del departamento de Diseño”. Miles había creado un personaje sociable de si mismo en el que comentarios como este, eran aceptables. Sandra espera que alguien diga algo pronto. Y toma cerveza.
Un poco antes que esto, Miles sale a fumar un cigarrillo. Y al mismo tiempo que èl se encuentra afuera, su novia Adrienne, se acomoda en su dormitorio en Grecia. A Sandra le cuesta recordar que es exactamente lo que estudia Adrienne y porqué se fue a Grecia. Es para una maestría en algo. Filosofía. Arquitectura. No, algo raro y menos práctico. Astrología? Arqueología. Adrienne es algo vivo y que pasa. Pero tan lejos que deja de ser real. Sandra aveces piensa en ”arqueóloga” e imagina a Indiana Jones todo sucio y arruinado, y luego superpone la cara de Adrienne. ¿Qué es lo que Miles ama tanto de una mujer que se parece a Indiana Jones?. Sandra trata de actuar medio a lo Indiana Jones cuando esta con èl, sin tener idea de como seria esto.
Cuando no queda nada màs para hacer en internet, Sandra mira fotos de Adrienne en Facebook y se inventa razones para odiarla. Por ejemplo, sus gestos nunca cambian en las fotos. Su sonrisa siempre muestra un poco sus dientes inferiores. De adolescente, Sandra miraba Entertainment Tonight con su mamà luego de la escuela. Y se turnaban para burlarse de las celebridades. Su madre odiaba la sonrisa de Kate Hudson, igual que la de Adrienne que dejaba entrever los dientes de abajo. Kate Hudson quería aparentar que era linda sin esfuerzo alguno. Quería que su sonrisa deslumbrara hordas de alegría inimaginable saliendo de su cara. Y esto no se puede alcanzar exponiendo solo una fila de dientes. La madre de Sandra diría, ”Cerra esa boca, Kate Hudson”. A lo que Sandra respondería ”posta”, sin tener que alejar la mirada de su tarea.
Ya es pasando la media noche en Grecia. Adrienne se saca la bata mientras el agua corre. Su rostro esta descansado y su voz interna parece informal y descuidada, pero en cualquier día la mayoría de sus pensamientos están compuesto por
comparar y contrastar el clima de Grecia y sus paisajes con los de su hogar, recordar el pasado y previendo su futuro con Miles, su próxima comida, y como ser agradable. No tiene ni idea de que existe una persona llamada Sandra Elaine Dembeck, la cual Miles esta viendo desde mediados de septiembre, cuando se fue a estudiar. No tiene ninguna razón para creer que Sandra existe. Antes que Sandra estaban Michelle y Lisa. Miles le habia hablado sobre ellas, pero nunca se lo dijo a Adrienne.
Estas chicas tenían las dos el pelo rubio por lo hombros, e inmediatamente trataban mal a Miles luego de tener sexo con èl.
Miles le explica a Sandra que ella es diferente. Èl le compra comidas. Le presta sus libros. Apoya su cabeza en el espacio entre su cuello y hombros, mientras tienen la mirada perdida observando un poster de ”Saturno devorando a su hijo” colgado en la pared frente a la cama de Sandra.
”¿Por qué se esta comiendo a su hijo?” dice èl.
”Mmm creo que es, es porque si no lo hace su hijo va a tomar su lugar algún día” comenta Sandra.
”Entonces se lo tiene que comer?”
”Y realmente es hijo suyo? Tiene como el culo mas grande que èl. Se parece al de una chica.”
”Pero el titulo…si, tendría que ser el hijo. Una hija como que no puede derrocar a su padre.”
”Si, probablemente. No tenían anticonceptivas en ese entonces.”
Cinco días antes, Miles se sienta en el sótano de su casa donde paso su niñez. Es sabado. Y està consciente de que evita tener contacto con Sandra, aunque varias veces mira su actividad en internet. El primer día que estaba en su casa, se sintió culpable y le envió un mensaje. Ella respondió y èl no.
Ve fotos de Sandra y también de Adrienne. Recuerda estar sentado en el auto de Adrienne hace cinco años y medio, estacionado en su cuadra, con sus caritas brillando de lagrimas. Èl se estaba por mudar de estado y probablemente no iba a regresar. No puede recordar exactamente lo que decían. Y si pudiera no tendria la capacidad de traducirlo con el mismo sentimiento que tiene actualmente en su memoria, pero le da igual. Lo que necesita es estar presente en ese momento. Si Miles fuera de otra manera, se concentraría en pensar los pasos y la física que implica crear una maquina del tiempo. Pero prefiere tirarse en el sillón, queriendo tomar alcohol, sabiendo que no lo va a hacer porque están sus padres arriba mirando televisión. Sus pies cuelgan del sofá. Es muy largo para el sillón ese. Y sabe que tiene que dejar de ver a Sandra pronto.
Un día antes que fuera a la casa donde creció, Miles ronca fuerte en la cama de Sandra. Ella lee en el sofa de su living. Son las seis de la mañana y el sol esta saliendo. Es mucho mas fácil para Sandra ahora dormir en el sofá. Así no tiene que despertarlo siempre y pedirle que se de vuelta. Tampoco deja que duerma en el sofá, a pesar de sus constantes ofrendas. Ella dice ”yo soy la que tiene problemas con que ronques. Yo deberia ir”. Èl siempre se disculpa en las mañanas. Sandra le dice que no se preocupe.
Seis horas antes de que Sandra contemple el amanecer, lo mira a Miles en su estomago, sosteniendo la almohada debajo de su cabeza. Los dos están desnudo, èl ve su almohada y ella lo mira a èl. Miles se da cuenta de que ella lo esta mirando, le da verguenza pone cara de que se da cuenta. Se da vuelta y cubre su cabeza con la almohada.
”Basta, deja de hacer eso con los ojos”.
Sandra le toca el hombro. ”¿Que? solo te estoy mirando”.
”Tus ojos. Siempre estas como buscando secretos o algo, estas tratando de sacarme la ficha o algo así.” dice con la sabana en la boca.
”No, no lo hago. Yo solo, nose.” Le saca la almohada, sonriendo y un ojo la observa. El cuarto esta en silencio por tres segundos. Miles arroja la almohada y la abraza a Sandra. Se escucha que exhala fuerte. Sandra siente su respiración en la cabeza.
”¿Qué queres de mi, que bien te hago yo a vos? Soy un hombre grande, estoy muriendo.”
”Tenes seis años màs que yo”.
Sandra sale de sus brazos y descansa su cabeza en la palma de su mano. ”Tenes treinta y dos años”.
”Me estoy muriendo.” Miles tose enfermo.
”Yo también. Y así todo el mundo. Estas siendo dramático.” lo besa en la frente. Miles gira para mirar el techo.
”¿Què es lo que queres conmigo?” dice èl.
”Nada. No lo se. Solo te quiero a vos. Me gustas. Simplemente me gusta estar acá con vos.” Miles ve como el estomago de Sandra sube y baja. Le apoya la mano.
Dos semanas atrás, Sandra camina hacia la cafetería que queda a siete cuadras de su departamento. Se fuma un cigarrillo. Va a llegar a la cafetería justo cuando termine de fumar. Los cigarrillos son dispositivos que ella usa para marcar el tiempo. Le da seguridad saber que con solo sostener algo, ella recibe como una identificación temporaria de Persona Que Fuma un Cigarrillo. Las personas del otro lado de la calle la van a ver fumando y sabrán que es parte del mundo de los fumadores. No van a hacer preguntas. Siempre tuvo miedo de que el mundo la mire como ella se ve así misma- una extraña, una cosa flotando que pudiera fácilmente ser separada de la gravedad, salir de la atmósfera al espacio sin que nadie lo notara. Un cigarrillo es, de cierto modo, un ancla para Sandra. Puede ver como su aliento abandona su cuerpo mientras flota. Prueba gris de que sus pulmones no son ideas, si no cosas reales dentro de ella, convirtiendo gases en otros gases. Cuando piensa mucho sobre la verdad de sus pulmones, o cualquier otro órgano interno, le dan como nauseas. Es mucho mejor ver como el humo se disuelve en el aire y pensar ”aquí: una cosa que pasa y que es real”.
Sandra y Miles pasan la mañana caminando lento. Toman el desayuno en un lugar. Sandra pide waffles belga y tocino. Miles unos huevos con jamón. Los dos piden unas papas fritas. Èl paga. Después del desayuno deambulan por una zona industrial de la ciudad, los dos preguntándose a cada rato para que lado van. El sol brilla como solo lo hace a mediados de otoño. Aveces tienen que entrecerrar los ojos. Llegan a un callejón.
”Una vez vomite en ese callejón” dijo Miles, ”Estaba muy borracho y vomitando, entonces vi un envase de tergopol para comida china y quise vomitar mas todavía. Después quería comer comida china.”
Sandra se ríe. ”Vamos a ver si esta tu vomito todavía.”
”Nop, ese es el lugar. No, ningún vomito, ya hace rato que desapareció,” dijo Miles.
”Tampoco hay rastros de comida china.” Dijo Sandra.
”Como que ahora quiero comida china”
A su derecha esta la parte trasera de un edificio abandonado. Hay un pequeño jardín delante de la puerta. Sandra ingresa al jardín.
”Vas a pisar una uña o una jeringa o algo y te vas a agarrar SIDA,” dijo Miles. Sandra dice algo y èl la sigue.
Entraron al edificio, nerviosos y alerta como gato, pisando cuidadosamente. Por todo el lugar habían botellas rotas con etiquetas desteñidas por el sol, bolsas de Doritos vacías, vajilla vieja y rectángulos de madera sintética por todo el lugar con propósitos tan oscuros que son imposibles de imaginar.
Camino afuera, Miles encuentra una pequeña figura azul de un gorila. La cabeza casi le cuelga de su cuerpo.
Sandra ve un pequeño soldado del mismo color, a tres metros del gorila. Le falta una pierna y esta enterrado de barro.
”Me gusta. Creo que me lo voy a quedar. Souvenir, alguien se enoja?”
”No, definitivamente no.”
Lo pone en su cartera y luego lo apoya en el tablero de su auto. Sandra no es de las personas que llenan su auto con baratijas, pero le gustaba este soldado. Le gusta su matiz de azul y la pierna que le falta. Y que tenga una historia que nunca va a saber. Se pregunta donde estará su pierna.
Sandra decide quedarse con el soldado al mismo tiempo que Adrienne se sienta para cenar con dos amigos. Sus compañeros se ríen de algo privado y beben mucho vino. En el cielo el sol esta extenso y naranja. Adrienne piensa, ”Estoy bien acá, estoy feliz acá.” Mira su teléfono para ver si recibió algún mensaje pero no tiene ninguno. Hoy, durante una investigación imagino que lo traía a Miles.
Y caminarían entre columnas rotas y ella le contaría historias sobre la antigua Grecia. Posiblemente diría algo gracioso tambièn. Gracioso e inteligente al mismo tiempo. Y èl estaria interesado. Luego se detendrían en el restaurant donde se encuentra ella ahora y tomarían tè en tazas de vidrio. Alguien suspira. Adrienne se da cuenta de que estuvo callada por mucho tiempo. Su amigo dice, ”Adrienne! conta la historia de,” se detiene y rie fuerte, ”sobre el hombre, uy Dios mio disculpa, para” respira profundo y dice, ”el hombre con los frijoles!”
Los seis días previos al edificio abandonado, Miles le envía un email formal y privado a Sandra. Ella le responde con un email maldiciéndolo. Miles la llama por teléfono diciéndole que no espere que abandone un matrimonio de seis años por una persona que conoció hace un mes. Èl dice que fue muy pronto como para tener conversaciones tan emotivas, y que tal vez, si fueran a tener esa conversación en un mes, las cosas podrían ser diferentes. Sandra comienza a sentirse mas optimista. Si continúan viendose hasta que Adrienna llegue, èl probablemente la tome enserio. Enserio, como Adrienne.
Esa noche, Miles le pregunta a Sandra si quiere ir a tomar una cerveza a las 10:30. Se juntan en el bar que esta al lado del departamento de Sandra. Estuvo lloriqueando sin parar todo el día y se le nota en la cara.
La campera de Miles esta en la misma mesa donde se sentaron hace dieciocho días.
”El mesero me dijo que me sentara acá. Justo donde las parejas vienen a tener conversaciones incomodas”
A ella le parece raro que el mesero haya sido así de precavido, pero luego se da cuenta de que esta jodiendo. Están sentados un tiempo, aveces en silencio y aveces hablando distraídos, luego se miran como pidiéndose perdón. Mientras conversan, Adrienne camino por una calle repleta en Atenas, queriendo preguntar donde esta la librería, sin poder recordar la palabra en griego para ”libreria”.
Miles y Sandra están parados en el ascensor del departamento. Èl trata de desenroscar una manija del ascensor. Sandra la arranca y se la da.
”Gracias,” dice èl. ”Un souvenir.”
En su departamento, Sandra dice que quiere continuar viéndolo, que lo necesita en su vida, y que no le importa si tiene que ser de una manera no convencional. Miles acepta.
”Okay,” responde Sandra decidida.
”Me parece bien,” dice Miles.
Se miran como si hubieran inventando un chiste.
”Entonces sì supongo que lo charlamos,” dice Miles sonriendo. ”Si, lo charlamos,” Sandra sonríe y pega un salto para sentarse a upa de èl.
Dos dias posteriores a su situación sentimental, Sandra sueña que saca a pasear el perro de Adrienne y Miles. La arqueóloga contesta la puerta. ”Gracias por pasear a nuestro perro,” dijo mirándola mal.
Miles despierta y ella la cuenta el sueño.
”Ella dijo ‘gracias’, eso es gracioso.” dijo Miles. Esto lleva a una discusión sobre la naturaleza de su relación, y provoca que Sandra llore un poquito y Miles mire el suelo con remordimiento. El dice que no esperaba que Sandra fuera lo que es- el queria que no le importara, como alguien descartable.
Cuando sintieron que no había nada mas que hablar, Miles se paro y dijo ”Supongo que esta es la ultima vez que voy a ver el interior de este departamento.”
”Melodramático, pero bueno,” pensó Sandra. Miles la abraza. Esta aplastada contra su remera. Se siente suave y calentita. Huele a comida hecha y desodorante. Ella no quiere que deje de sostenerla. Imagina las pecas en su espalda ocupando todo el campo de su visión. ”¿Què va a pasar exactamente?” dice ella. ”Vas a- supongo que vamos a dejar de preocuparnos por el otro cada vez menos, supongo.”
”No digas eso,” dice Miles. ”Eso no va a suceder.”
En este momento, Adrienne esta parada en su balcón con un amigo mirando un desfile. Su amiga es la clase de chica que se broncea mucho y que probablemente tiene un grupo de amigas treintañeras a las que se refiere como ”Las chicas.” Seguro se quejan de los hombres, beben mucho, y tiran chismes. Adrienne va a participar así puede sentir como que tiene un grupo de amigas, pero la mayoría del tiempo desearía estar sola o con alguien màs.
Sandra y Miles se veían casi todas las noches en un periodo de dieciocho días. Èl constantemente le dice piropos y se ponía celoso cuando otros hombres le dan bolilla. Y señala rasgos de su caracter que desconocía. Algunas noches se quedan hasta tarde, charlando de libros, situaciones graciosas, diferencias entre la mujer y el hombre, sus trabajos, sus pasados. Aveces tienen discusiones filosóficas que despiertan áreas en el cerebro de Sandra donde solo ella tenia acceso cuando estaba sola, leyendo. Sus niveles de entendimiento y felicidad son casi los mismos cuando esta con èl. Casi toda su vida estuvo sola. Disfruta socializar, pero en el fondo la gasta. Miles se siente igual.
Dieciocho días antes de que discutieran como iba su relación, Miles le envía un mensaje a Sandra para preguntarle si le gusta el sonido que hacen los pianos. Ella contesta que si, aveces, algunos sonidos. La lleva a un concierto gratuito en Peabody Academy. A ninguno de los dos les gusta la música clásica pero están emocionados por la posibilidad de pasar mas tiempo juntos. Durante el concierto se sientan juntos sin tocarse, y luego, ambos acordaron que la música les gusto mucho mas de lo que esperaban. Van al bar donde se reúnen siempre. Una pareja se sienta en la mesa detrás de ellos. Parece como si tuvieran una conversación incomoda. Sandra comienza a responder una de las preguntas de Miles, pero se distrae con la insoportable voz de la mujer.
”Em,” dice ella, haciendo como gestos.
”Si, ya se, que están diciendo, podes escuchar que pasa?”
Tratan de escuchar la conversación de la pareja. Sandra mira el cartel de neón que esta a su derecha pero aveces lo mira a Miles y es como gracioso y excitante. Nunca sabe muy bien donde mirar en situaciones como esta.
”Dale, vayamos afuera a fumar un cigarrillo,” dice Miles.
Sandra se siente mareada por el alcohol. Lo sigue afuera.
”Bueno, la mujer- es como, un mambo de amigos con derecho- esta enojada con el por ‘no estar ahí cuando lo necesitaba’ o algo así, y como que el la tolera porque quiera tenerla así puede tener sexo con ella. Para mi, eso es lo que esta pasando.” dice Sandra.
”No, puede ser como que el la cago de alguna manera, parece un estúpido,” dice Miles. Y le prende el cigarrillo a Sandra.
”Podría ser. Medio que parece una zorra. Como que no le cabe el sexo oral.”
”Posiblemente se merecen el uno al otro.”
Ambos sonríen. Se gustan. Toman el ascensor para subir al departamento de Sandra y hablan como por dos horas, sintiéndose algo mareados y eufóricos por las cervezas que tomaron. Eventualmente se calman. Miles ve el televisor de Sandra, que estuvo roto por un mes. Parpadea rápido muchas veces y pega su mentón contra el cuello, como si estuviera tomando nota de algo. Esto lo hace siempre, pero cada vez menos mientras comienza a conocerla.
Sandra pregunta que es lo que esta pensando.
”Nada” dijo èl, moviendo sus cejas hacia arriba y sacudiendo la cabeza.
”No pensas nada? Enserio? Nada?”
”Posta, nada.” y parpadea mucho otra vez.
”Voy a probar eso, quiero probar no tener pensamientos. El primero que tiene un pensamiento, pierde.”
”Bueno, simplemente te voy a mentir y voy a ganar.”
”No! No podes hacer eso. Tenes que ser honesto. Si no, no vale. Seria divertido escuchar que pensamientos tenemos.”
”Eso es imposible, uno siempre esta pensando en algo, como que, nose. Las cosas que hay para mirar en la habitación.”
”Eso no cuenta, esas cosas no cuentan. Podes tener pensamientos como, ‘hay una silla verde acá, una persona atractiva esta al lado mio, comi Thai de cena.’ Pero no podes tener pensamientos como ‘esa comida me hace acordar a la vez que fui de vacaciones’ y lo que sea… o ‘quiero tener sexo ahora ya,’ no?”
Tres días antes del recital de piano, Miles y Sandra se sientan en la cafetería cerca de su departamento. Discuten lo que paso la otra noche, cuando estaban borrachos y tuvieron sexo por primera vez. Èl dice que quiere verla de nuevo. Le cuenta que tiene una novia, Adrienne, que esta estudiando en Grecia hace tres meses. Y que regresara el diecinueve de Noviembre.
Sandra le pregunta porque quiere verla si èl ya tiene una novia. Dice que le gusta coleccionar gente y que todos tienen secretos que èl quiere conocer. Sandra quiere decir, ”No es lo que Ted Bundy dijo que le gustaba hacer?,” pero no tiene mucha confianza como para hacer esa clase de bromas con Miles, ni esta tan segura de que Ted Bundy haya dicho eso. Está algo nerviosa por Miles, pero también aburrida y èl es interesante y atractivo. Ella dice que quiere que se vean de nuevo.
Cuatro días previos a la cafetería, los dos va a un bar en la ciudad con unos compañeros de trabajo. Sandra le pregunta a miles cosas como ”Cual es tu color favorito”, ”Quien es tu escritor favorito?”, ”En donde te criaste?”, y ”Porque usas la misma ropa todo el tiempo?” Están bien borrachos y poniéndose peor.
Miles dice, ”Porque estas preguntándome todas estas cosas, Dios, estoy como en una entrevista.”
Sandra dice, ”Significa que me gustas. Hago preguntas cuando alguien me gusta.”
La acompaña a su departamento. Le da un beso largo. Y lo entra tirandole de la capucha del buzo. Ambos se ríen.
Dos semanas antes, Miles le envía un email a Sandra diciéndole que esta impresionado por las cosas que ella publica en internet. Y usa la palabra ”enpepado de amor.” Dice que esta interesado no solo por como escribe, si no ”por otras razones tambièn”. Èl le cuenta que también escribe cosas, y le manda un link. Sandra lee el email muy emocionada. Imagina como seria besar a Miles. Esta preocupada porque no le llegue a gustar lo que èl escribe, y que no lo quiero besar.
Un mes previo a eso, Miles saca a Sandra después del trabajo. ”Se que solo trabajas acá temporalmente, pero no paro de escuchar que escribís todas estas cosas. Yo también hago eso. Mandame algo para que lea. Soy muy critico, y quiero ver si sos buena en esto o no.”
Sandra siente curiosidad. A lo lejos la cara de Miles parece como triste y llena de ira, pero recientemente escucho que se reía como un nene con sus compañeros de trabajo. Èl tiene pinta de depresivo y algo creído al mismo tiempo. Parece como irreal, como una especie de vaquero perdido, o alguien que piensa que es un vaquero perdido. Tambièn se pregunta si es básico, arrogante y obsesionado con parecer rudo.
Ella se rie de èl. ”Bueno, seguro, supongo. Tenes que enviarme alguna d tus cosas también. Tengo que juzgarte yo también a vos.”
Seis años y tres meses antes de esto, Miles conoce a Adrienne en una gasolinera. Los dos están en la universidad. Se la pasan todo el tiempo juntos. Adrienne le larga fuertes carcajadas. Solo tuvo un novio antes que èl. Miles esta nervioso cuando esta cerca de ella. Esta seguro de que va a descubrir algo que no le agrade en èl. Una noche, mientras estaba por salir de la provincia por un tiempo, se miraron en el auto y no se dijeron mucho. ”Hay alguien que esta acá para mi,” Miles piensa, ”y yo estoy acá por alguien.”
Veinte años antes de que Miles y Adrienne se conozcan, Sandra estaba naciendo con dos semanas de retraso. Su madre y su padre beben un copa de Champagne con amigos antes de ir al hospital, se toman las manos. Luego de veintiún horas de parto, emerge Sandra, confundida y en pánico pero incapaz de asignarle nombre a esos sentimientos. Todos a su alrededor se comportan como si su cumpleaños fuera algo para celebrar, pero ella tiene hambre, una criatura que casi no puede ver, y esto no es importante para su experiencia.
Veintiséis años, un mes, dos días, veintiún horas, y trece minutes mas tarde Sandra esta manejando en el auto, confundida y en pánico, preguntándose que es lo que esta haciendo ahí o en cualquier lugar. Estuvo manejando como una hora y todavía no sabe cual es su destino. Flasha que su auto es levantado como por una fuerza, sacándolo de la tierra hacia la atmósfera. Miraría como los vecindarios y rascacielos se convierte en puntos chiquitos a la distancia, envueltos por nubes, desapareciendo a la nada.
Story published at muumuuhouse.
Traslated by Caterina Scicchitano.