Homosexualidad en la historia.
La homosexualidad (del griego ὁμο, homo «igual», y del latín sexus «sexo») es una orientación sexual y se define como la interacción o atracción sexual, afectiva, emocional, y sentimental hacia individuos del mismo sexo.
La homosexualidad ha estado presente en las sociedades desde tiempos muy antiguos, y se han encontrado casos de homosexualidad bastante bien documentados desde las más temprana antigüedad.
Nadie sabe exactamente cómo la homosexualidad entró en la historia humana. Se podría pensar que las prácticas relacionadas con la atracción erótica entre personas del mismo género han estado presentes desde el amanecer de la humanidad. Los registros más tempranos de conducta homosexual parecen encontrarse en las prácticas religiosas paganas de la antigüedad, pues algunos paganos incluían prácticas homosexuales en el culto a determinados dioses.
En la Antigua Grecia, por ejemplo, se consideraba normal que un muchacho (entre la pubertad y el crecimiento de la barba) fuera el amante de un hombre mayor, el cual se ocupaba de la educación política, social, científica y moral del amado. Pero se consideraba más extraño que dos hombres adultos mantuviesen una relación amorosa (aunque se ve que era normal en la relación entre Aquiles y Patrocloo, o en las parejas de soldados tebanos (de Tebas) y hasta en la relación entre Alejando Magno y Hefestión)
La milicia griega creía que la homosexualidad creaba un sentido de camaradería. Con frecuencia se creía que una persona lucharía más duramente para proteger a su unidad, si dentro de ella tenía un amante.
Sin embargo, en aquella época, un hombre que no sentía atracción por mujeres, o sea eran exclusivamente homosexuales, era mal visto. Se esperaba que después de los 19 años los hombres debían casarse y procrear.
La sociedad griega consideraba a la actividad homosexual como algo negativo únicamente cuando era exclusiva o se relacionaba con la prostitución de un ciudadano. En casi todos los otros casos, la conducta homosexual era considerada una práctica aceptable, ya que simplemente era una manera de disfrutar la belleza de los cuerpos masculinos que tanto reverenciaban.
La homosexualidad femenina no estaba bien vista; "la mujer era para la reproducción, pero el hombre para el placer". Se reconocía que era necesario preservar la estirpe, la especie, pero que solamente se podía encontrar placer en la relación íntima con otro hombre, ya que el hombre se consideraba un ser más perfecto que la mujer y, por lo tanto, la unión entre dos hombres sería más perfecta.
Para los romanos, la evaluación moral de la sexualidad en general, y de la homosexualidad en particular, giraba alrededor de la idea de control. Uno podía disfrutar cualquier tipo de sexo siempre y cuando no se permitiera ser controlado por su compañero.
Los romanos consideraban que la educación era una responsabilidad primaria de los padres. Al maestro se le veía como una extensión de la responsabilidad paternal de educar al niño, como un delegado del padre. Por consiguiente, a los maestros se les prohibió tener relaciones sexuales con los estudiantes, ya que los padres no debían tener sexo con sus propios hijos. (A diferencia de lo que pasaba en Grecia)
En el siglo VI d.C. el Imperio Romano prohibió la homosexualidad. Esto se debió principalmente debido a la expansión e influencia de la Cristiandad. El Cristianismo se volvió la religión de moda, y frecuentemente comprometió principios bíblicos en nombre de la conveniencia. Aquellas religiones que animaban la prostitución masculina y femenina también fueron prohibidas en el imperio.
La tolerancia de la homosexualidad pareció aumentar hasta aproximadamente el siglo XIII. El periodo de tolerancia había comenzado por el deseo de reunir a muchas subculturas, pero entonces llegó la Inquisición, que condenó a muerte a muchas personas, por ser sospechosas de practicar actos de sodomía o de ser homosexuales. En ese tiempo, la sodomía llegó a ser identificada con casi cualquier tipo de conducta sexual distinta a la norma, anticonvencional.
La persecución de la homosexualidad por la Iglesia Católica fue constante a lo largo de la Edad Media. Los procesos más sonados, como el ataque contra los templarios, acusados de entregarse a prácticas homosexuales y heréticas son todos sospechosos y promovidos por razones políticas Normalmente, nobles y privilegiados rara vez eran acusados de esta clase de delitos.
Durante los siglos V al XVIII, la tortura y la pena capital, generalmente en la hoguera, eran los suplicios a los que se condenaba en la mayor parte de Europa a los homosexuales.
Aún se conservan expresiones en el lenguaje (en idiomas diversos) que hacen referencia a la quema en la hoguera de los homosexuales:
faggot, que en inglés actual significa ‘maricón’, pero que en el pasado quería decir ‘haz de leña’, y se relaciona con la leña con que los homosexuales eran quemados vivos hasta morir por su pecado contra natura.
finocchio (finoquio), que en italiano significa "maricón"
El surgimiento del intelectualismo y la Reforma protestante hicieron poco para cambiar las actitudes hacia la homosexualidad.
De hecho, la Reforma trajo condenas más duras contra aquellos comprometidos en actos homosexuales.
Francia castigaba la conducta homosexual con pérdida de los testículos en la primera ofensa, pérdida del pene en la segunda ofensa, y muerte en la hoguera en caso de una tercera ofensa.
Henry VIII proscribió (proscribió es sinónimo de "prohibió" o de declarar fuera de la ley) la homosexualidad en Inglaterra en 1533 con penas que iban desde la pérdida de propiedades hasta la muerte. La policía vigilaba estrechamente las Molly Houses -o burdeles de prostitución masculina-, y aquellos que las visitaban eran condenados a muerte. Esta práctica continuó hasta el siglo XVIII temprano.
En el caso del territorio que hoy conocemos como Estados Unidos, el registro más antiguo de una condena a muerte por actos homosexuales se ubica en Saint Augustine, Florida, en 1566, cuando un hombre fue ejecutado por el ejército. Los Estados Unidos mantuvieron la pena de muerte para los "sodomitas" convictos hasta aproximadamente 1779, cuando Thomas Jefferson propuso que el estado de Virginia remplazara la pena de muerte por tal crimen y la remplazara con la castración
Por su parte, la Revolución Francesa trajo el fin de las leyes que penalizaban actos sexuales en 1810, bajo el Código Napoleónico, e Inglaterra abolió la pena de muerte por conductas homosexuales en 1861.
Persecución nazi de los homosexuales
Durante la época nazi, se consideró a la homosexualidad una inferioridad y un defecto genético, por lo que se aplicó un artículo de una ley del código penal alemán de 1871. Se trataba del párrafo 175 que decía: "Un acto sexual antinatural cometido entre personas de sexo masculino o de humanos con animales es punible con prisión. También se puede disponer la pérdida de sus derechos civiles."
Los alemanes considerados homosexuales fueron apresados en campos de concentración, donde muchos fueron asesinados. De acuerdo al historiador alemán Klaus Müller, se calcula que aproximadamente 100.000 hombres fueron arrestados bajo el mencionado artículo penal entre 1933 y 1945. Aproximadamente la mitad fueron sentenciados a prisión; de ellos, entre 15.000 y 10.000 fueron enviados a campos de concentración, de los cuales sobrevivieron unos 4.000 al finalizar la guerra.
Los prisioneros considerados homosexuales dentro de los campos de concentración eran identificados con un triángulo invertido de color rosa. A aquellos homosexuales que además eran judiós se les obligaba a usar una estrella de David cuyo triángulo invertido era rosa. Este símbolo, en memoria del exterminio en los campos de concentración, es usado en la actualidad por asociaciones que luchan contra la discriminación por motivos de orientación sexual.
Homosexualidad y su situación en los continentes
Los antropólogos Murray y Roscoe informaron de que las mujeres en Lesotho establecen relaciones "duraderas y eróticas" socialmente aceptadas, relaciones que se denominan motsoalle.
Los guerreros Azande (en el norte del Congo) se casaban rutinariamente con jóvenes muchachos que servían como esposas temporales. Esta práctica se volvió obsoleta a principios del siglo XX, pero se la comunicaron los ancianos del lugar
América Latina / América del Norte
Las prácticas homosexuales en Latinoamérica son legales en todos los países en esta región. El último país en despenalizarlas fue Nicaragua
En América del norte la homosexualidad no es perseguida legalmente en ningún territorio, pero en la práctica los homosexuales suelen ser objeto de discriminación en diversas zonas, especialmente en los territorios rurales de los EEUU y en México
En India, la homosexualidad es ilegal y considerada como un delito, aunque en los últimos años por medio de artistas e intelectuales han entrado en vigor para que esas leyes que castiga por motivo de orientación sexual, sean abolidas o derogadas en dicho país.
En países como China, Corea del Norte, Indonesia, Laos, Vietnam,y otros la homosexualidad es legal pero aún reprimida, aunque en China va resurgiendo una con un alto grado de aceptación o tolerancia para reconocer algunos derechos legales
En general, la homosexualidad se acepta y se respeta, siendo la zona donde los homosexuales gozan de mejor aceptación tanto por la sociedad civil como por la clase política y la legislación (fue allí donde se autorizaron por primera vez tanto las uniones civiles como el matrimonio homosexual).