“¿Q-qué estas haciendo aquí?”
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“¿Q-qué estas haciendo aquí?”
*°☾ RL ⌝
“S- solo...” Aclaró su garganta ligeramente. “Solo estaba echando un vistazo, tenia curiosidad” Respondió con una sonrisa al ser atrapada mirando quizá tal vez de más, pero aquello era algo que Renee Lorelai no podía evitar, su alma aventurera y curiosa no se lo permitía.
“Ahora, respira y cuenta hasta tres conmigo... uno, dos...” No esperó al tres antes de acomodar el hueso dislocado con un firme movimiento. “Listo.”
“Ay... Ay no, maldición.” Eso le pasaba por tonta. Con ambos brazos por encima de la cabeza y su suéter enredado con su cabello y el gancho de su arete izquierdo, se volvió tratando de buscar a alguien que pudiera socorrerla. La blusa que estaba usando se le había subido hasta las costillas y estaba que se moría de la vergüenza. “Uhm... ¡Tú, tú!” Gritó llamando la atención de la única persona cerca de allí. “¿Me puedes ayudar? ¡Por favor, por favor!”
-- YO TENÍA UNA ESPERANZA EN EL FONDO DE MI ALMA... QUE UN DÍA TE QUEDARAS TÚ CONMIGO. Y AÚN GUARDABA UNA ILUSIÓN QUE ALIMENTABA EL CORAZÓN, MI CORAZÓN QUE HOY TIENE QUE VERTE COMO SOLO UN AMIGO. -- cantaba a flor de piel, sin importarle mucho quién escuchara.
Cortaba la hierva mala del jardín, reflexionando acerca de la tragedia ocurrida, cuando vio que alguien se acercaba. Suspiró, no estaba de humor para entretener a la gente. -- La familia salió a dar un paseo, no regresarán hasta tarde. -- informó. El mayordomo se enfadaría con él, dado que los anuncios le correspondían a él, pero poco le importaba ya.
Seguía sin creerse lo ocurrido en la celebración. Eh, sí, él sabía perfectamente lo que vendría, llevaba más de un siglo presenciando la atrocidad, pero aquel año se sentía... distinto. A su lado la conversación que se desarrollaba era referente al tema y no podía creer que éstos celebrasen la muerte de alguien inocente.
Las manos de Aryana yacían delicadamente postradas sobre el tronco de un árbol muerto. Lentamente las hojas verdes limón comenzaban a brotar de sus ramas al devolverlo a la vida. Escasos minutos después el sonido de hojas secas siendo pisadas la sacaron de su concentración poniéndola alerta. “Quién hay ahí?” Preguntó rápidamente chasqueando los dedos haciendo que las ramas de los demás árboles se estiraran para atrapar a lo que sea que fuese que acercara.