Todos y cada uno de nosotros
(somos) una estrella que viaja a través del universo.
Estrellas que se perdieron y terminaron aquí
después de vagar por el vasto universo.
No, eso no es verdad. Somos estrellas que terminamos por cruzarnos
aquí mismo en este momento.
Porque nos extrañamos y nos anhelamos el
uno al otro por mucho tiempo.
Eso nos convierte en estrellas milagrosas.
Las estrellas que viajan a través del cielo solo brillan.
Nunca están tristes o solos.
Sin embargo, somos estrellas que a veces se sienten solitarias y tristes.
Estrellas que se arrepienten.
Y eso nos hace unas estrellas tan encantadoras.
















