tras contar en pocas palabras lo que sucede en casa, no puede evitar que lágrimas corran por sus mejillas; algo que solo permite presenciar a contados espectadores: las cuatro paredes de su baño, y el italiano. “—— se me está yendo de las manos,” la voz le tiembla, no consigue mirarlo porque, a pesar de todo, le avergüenza mostrarse vulnerable. “es demasiado pequeña, joder,” sollozo se hace presente y cubre su rostro con sus manos. “ni siquiera me ha dicho quién es el padre,” y no la culpa. ella jamás les contó su propia historia. “no sé qué hacer, nicco. no tenemos dinero, apenas podemos comer nosotros, ¿cómo voy a criar a otro niño?” no quiere minimizar a su hermana, pero sabe que responsabilidad terminará extendiéndose a ella. @niccvolo