Cambia
Nos cuesta tanto aceptar que otros cambien, o que nosotras mismas cambiemos. Aterra un montón. Desajusta los sentidos, altera lo conocido, descoloca. Nos acostumbramos a las mismas versiones, a las mismas acciones, a que las cosas sean predecibles...y el tema es que la vida misma, cada instante, es impredecible. ¿Será que esa no aceptación del cambio se deba a que no estamos conectadas con la vida y sus flujos?
Lo que necesitamos entonces es reconexión con lo vital, con el movimiento, con los ciclos que la misma tierra está experimentando todo el tiempo. El tema entonces es no luchar contra lo inevitable y aprender a soltar la idea de que tenemos el control. Qué cosa más compleja.
Desaprender que el cambio es negativo. Desaprender que lo nuevo nos aterra. Desaprender que vamos a morir si nos enfrentamos a lo diferente.
Aprender a ser más libres y dejar que las otras personas lo sean.














