No quiero alarmarte, pero si llegara a perderte. Tendría que encontrar una razón para creer que esta vida tiene algún sentido. Aunque eso es imposible.
Sostener tu cintura,
con miedo de romperte,
mirarte a los ojos,
con miedo deque te esfumes,
en cuanto parpadee,
besarte,
con miedo de moderte demasiado el labio,
oírte reír,
con miedo de que se note,
que ese sonido es mi perdición,
y decirte te quiero, sin miedo en mis palabras.
Desde hacía tiempo tenía ganas de hacer un blog de esos en los que uno explica como hace sus ilustraciones, sube bocetos y todo el pedo, pero por exceso de hueva no lo había hecho, además dudo que a alguien le llegue a parecer interesante mi proceso para hacer ilustraciones, jajaja
En fin, comencemos con éste nuevo blog.
Como no he dibujado nada últimamente me gustaría comenzar éste espacio con un suño bastante raro que tuve el día de hoy y que me gustaría algún día volver comic.
Soñé que estaba yo caminando por el bosque con una chica, empezaba a llover y buscabamos refugio, tras caminar un rato llegamos a ésta casa, no se veía nada mal, era de madera, de tres pisos y un pórtico bonito, similar a las casas gringas, afuera había un letrero grande que decía Funeraria.
Entramos sin más, preguntamos si había alguien ahí, después de un momento escuchamos a alguien bajando las escaleras, pasamos a la siguiente habitación y nos recibió un hombre de edad avanzada, bajito, pero con buena postura, se veía fuerte a pesar de su edad, vestía un traje negro y en lugar de camisa tenía un suéter con cuello de tortuga, similar al Bruno Díaz de Batman Beyond.
Nos ofreció una taza de té, mi compañera aceptó y yo pedí café, el hombre fué directo a su cocina, mientras hablaba sobre lo empapados que estábamos, nos quitámos las chamárras mojadas y las colocamos en un perchero que estaba cerca de la entrada, observé la habitación, los sillones eran pequeños y rojos, las paredes tenían un papel tapiz rayado de colores verde y azul claro, además en ellas había muchas, pero muchas fotos, la mayoría retratos.
Volvió y tomamos nuestras bebidas en silencio, mi compañera se puso de pié y comenzó a observar los cuadros y fotografías, como era un silencio algo incómodo le pregunté "Así que... muertos." (No tengo ni idea de porqué diablos dije eso, pero lo dije).
El sonrió un poco y contestó: "Son más fáciles de tratar que los vivos" y a ello siguió una breve plática en la que nos reveló que la mayoría de la gente en los cuadros y fotos eran los muertos que él arregló para sus funerales, el los maquillaba y los vestía, para despues ponerlos en sus féretros, estaba solo, y tenía que hacer todo el trabajo.
Y que había comenzado su colección desde que una familia olvidó el retrato de una niña y que nunca se lo pidieron, así que decidió poner la foto en la pared, después en otra ocasión olvidaron la de un joven y despues olvidaron otra, así decidió comenzar a quedarse con las fotos de todos aquellos que lo habían visitado.
Mi compañera y yo no pudimos disimular nuestro interés por la historia, era una rara sensación, el anciano volvió a sonreír y nos dijo:
"¿Alguna vez han visto uno?"
Depués de eso estabamos caminando hacia el sótano, nos contó que hacía unos días dos niños se habían ahogado, jugaban cerca de un río y uno de ellos resbaló y calló dentro, y su amigo al tratar de rescatarlo fué victima de la desesperación de su amigo y jalado también bajo el agua.
Bajamos las escaleras y llegamos a la pequeña morgue, era al lo mucho un cuarto de 4x6 metros, había dos planchas y un lavabo en medio, el ambiente era pesado, se dificultaba el respirar, la lámpara blanca que estaba en el techo alumbraba bien, no era un sitio aterrador, pero era bastante incómodo estar ahí; Y en una de las paredes del fondo, había una gruesa puerta de metal reluciente.
Sobre las planchas estaban los cuerpos, cubiertos con una sábana verde dejgada, se podían disinguir perfectamente las facciones de los rostros.
"Éste está terminado, - Señaló a uno - El otro aún me faltan detalles".
Se colocó junto al que estaba terminado y le destapó el rostro, era un trabajo estupendo, no se le veían los estragos por el tiempo que pasó bajo el agua, ni se veían indicios de putrefacción, a pesar de que ya habían trascurridos dos días desde su muerte, y apenas si le notaban pequeños rasguños en el cuello por el forcejeo con su amigo histérico.
"Es como si estuviera dormido" comentó mi compañera (Que hasta ahora no sé si era mi mujer o amiga).
"Si, sería una lástima que también lo abandonaran" - Dijo.
Me extrañó su respuesta y pregunté a que se refería, el hombre respondió: "Las fotos no son todo lo que me dejan las personas, a veces también olvidan a sus familiares..." - Exclamó mientras caminó hacia la puerta de metal - "Son tantos que ya no sé que hacer con ellos".
Y entonces abrió la puerta y una avalancha de partes humanas cayó por el piso de toda la habitación, brazos, cabezas, entrañas, todo rodaba entre mis pies.
Yo solo observaba al tipo desplomarse, cayendo sobre sus radillas riendo mientras las lágrimas le rodaban por la cara, "Abandonados, todos terminamos abandonados en algún lugar" decía, al tiempo que mi compañera soltó un grito y corrió hacia las escaleras, y mientras subía, el hombre le dijo: "¡No, ustedes no huirán!".
Y se puso de pié y tomó uno de sus bisturíes (ignoro como se escribe el plural de bisturí) y me rebanó el cuello.
No lograba salir de mi asombro, la boca se me llenó de sangre, intentaba tragar pero no pude, el dolor era agudo y fuerte, la vista comenzó a hacérseme borrosa, no podía respirar, y todo comenzó a oscurecerse. lo último que ví fué a aquel viejo subiendo las escaleras, mientras pensaba "No debí quedarme parado como pendejo".
Después me encontraba corriendo, subiendo escaleras (ahora yo era mi compañera) salí a la cocina, de ahí fuí derecho a hacia la habitanción por la que entramos, pero extrañamente ya no era la sala donde tomamos el té, sino la sala de velaciones, era una habitación grande, con pequeños sillones y varias sillas por todos lados, tras el estrado había dos escaleras que se juntaban en la parte de arriba, intenté regresar, pero el hombre pasó por la puerta en ese momento, por lo que no tuve más opción que subir por las escaleras, para ganar tiempo, tiré todas las sillas que pude, incluso le arrojé una a los pies, la cual le dió en la espinilla e hizo que se detuviera para lamentarse, mientras yo subía, el anciano gritaba "¡Regresa aquí!".
Subí al segundo piso, había un corredor con varias puertas, abrí la primera y en ella había más cadáveres, todos vestidos y acomodados en las sillas y algunos acostados en el piso, como si de muñecos se tratase.
Cerré la puerta y busqué en otra habitación, en la segunda también había cadaveres, algunos cubiertos con sábanas, otros estaban amarrados a las paredes y también algunos sentados en sillas, en avanzado estado de putrefacción, unidos por hilos y ataduras con diversas cosas, pero extrañamente no olían mal.
Intenté en una tercera puerta y en ésta solo había una cama, la luz estaba apagada, solo se iluminaba con los relámpagos de la tormenta, volví la mirada y el anciano había terminado de subir la escaleras, cojeaba pero aún continuaba caminando, entré en la habitación cerré la puerta, puse el cerrojo y me alejé de la puerta.
Pronto noté una luz roja parpadeando junto a un ropero que estaba cerca, observé bien y noté que era una cámara, apuntando hacia la cama, me acerqué a la cama y comencé a ver bultos bajo las cobijas.
Retiré las cobijas y debajo había varios cadáveres además de diversas partes del cuerpo humano, niños, mujeres incluso hombres, todos desnudos y en diferentes estados de putrefacción.
El anciano comenzó a golpear la puerta, gritaba "¡Sal de ahí inmediatamente!"; los golpes comenzaban a hacer mella en la puerta y ésta comenzaba a ceder, no me quedó más remedio que acercarme a la ventana y verla como una opción de escape, las visagras de la puerta comensaron a separarse de la parede cada vez más con cada golpe, empujón y patada del anciano, así que tomé la sábana,, me envolví el brazo y comencé a golpear el cristal de la ventana (Pues no había modo de abrirla).
Coloqué la sábana sobre los vidrios que quedaron y comencé a salir por ella, la puerta se venció y el anciano entró en la habitación, observó los cadáveres y y grito:
"¡Maldita!"
Para después ir hacia donde yo estaba, solo había sacado una pierna por la ventana, ya que estaba tratando de no lastimarme con los vidrios que aún había en la ventana, pues usaba una falda (mmm... piernas) pero ante la situación apresuré mi salida por la ventana, rebanándome cerca de la ingle y un hombro con los vidrios que había, el anciano llegó y me empujó hacia el vacío, quedé colgando con las manos, y entonces el anciano comenzó a apuñalarme la mano derecha con el bisturí, entonces solté la cornisa y caí al vacío.
En el piso, intenté levantarme, pero me había roto el tobillo, observé al anciano observar por la ventana y decir: "Mierda".
Hice un nuevo esfuerzo y cojeando me alejé del lugar, me interné en el bosque, intentaba parar el sangrado con ambas manos, al parecer me había abierto seriamente en la pierna.
Aún a esa distancia alcanzaba a oír al anciano gritando:
"¡Te mataré!"
Llegué a una carretera, intenté para a un auto que salió de una curva cercana pero no se detuvo, antes hasta aceleró, yo le gritaba por ayuda a los vehículos, pero de los tres que pasaron ninguno se detuvo a ayudar, al pasar el último levanté la mirada y el anciano estaba ahí, soteniendo su bisturí en la mano y furioso, entonces avanzó hacia mí y justo en ese momento un cuarto vehículo sale de la curva y lo atropella.
Después sonó mi teléfono y me despertó. Pero si hubiera seguido durmiendo seguro pasaría algo así:
El auto frena, ahora soy el conductor del vehículo, bajo del vehículo gritando "¡Oh mierda, Oh mierda, Ahora si la he cagado!" camino hacia el anciano y veo que le he roto todos los huesos, la cabeza la tiene volteada hacia atrás, escucho un llanto y volteo la mirada, veo a una chica sentada en el suelo, llorando inconsolablemente, herida y golpeada, me acerco a ella y le pregunto "¿Estás bien?" luego lo pienso un momento y digo "Lo siento, fué una pregunta estúpida".
La segunda regla que harán que una marca nueva atraiga la atención de todo es: - NO COPIAR A OTRA MARCA. El nombre de una marca NUNCA debe ser parecido o aproximado al de otra empresa (por mucho que le guste o que le parezca que es un nombre ganador). Copiar puede desviar sus esfuerzos en comunicación y darle el crédito a alguien más.