Cuando me voy nadie viene a buscarme. Quizá es infantil esperarlo. En la realidad sé que nadie cruza la distancia por mí, que no merezco el esfuerzo. Aunque odio luego ser la culpable, porque al fin y al cabo soy yo la que me alejo. Todo el sentimiento causante de ello nunca será mencionado ni tenido en cuenta.
Un día ves que si dejas de preguntarles qué tal están, ellos nunca preguntan de vuelta.
Estoy cansada de rogar, de tener en cuenta a los demás, de luchar por un lugar que nadie me reserva.









