No existen las palabras que puedan abrazarme, jamás me encontré en ningún texto... a veces mi deseo de ser normal me cegaba, sin embargo jamás pude mentirme por más de dos días, aunque pude fingir que sí otros tantos.
El sufrimiento no tiene para mí sentido, menos la jactancia de ello, no lo entiendo... conozco el dolor, ese que lleva implícita una transformación, y dura años. Conozco el valor de aquel que avanza sin herirse una y otra vez recordando todo lo que sufrió, usándole solo para no volver a pernoctar en el lugar que alguna vez salió.
Aún no sé si alguien entiende lo profundo de Ser de verdad, en este mundo lo que abundan son los falsos profetas, los artífices de la calamidad, los aferrados a dejarse pisotear por 'Amor'... viven el infierno al que hipócritamente le temen.
La felicidad es una actividad espiritual en un mundo lleno de obesidad vanidosa. Todos buscando el reconocimiento, de la razón, olvidando las verdades del corazón.
Abogo por un mundo donde los niños tengan una infancia feliz, llena de AMOR, para que no sean adultos dolientes, falsos y chillones. Abogo por un mundo donde los adultos, se miren a sí mismos sin caretas y se hagan cargo de sus desventuras, agradezcan lo que han hecho, por muy pequeño que les parezca, y por una vez restauren el valor que como humanidad tenemos.
No lo sé, no, lo sé... las palabras tienen alas y en lugar de volar, me florecen los dedos, no me interesa si son coherentes, solo Son... es mi don, quizá para otros es mi espada.
Para mí todo, todito es por AMOR...
Es Dios.
"El que tenga oídos que escuche."
-Madelinne.












