El Desarrollo Científico y Tecnológico como una Responsabilidad Ética y Moral
Hoy en día el mundo se encuentra en una situación complicada ya que todos pensamos principalmente en nuestros beneficios que en la vida humana, en buscar una solución más fácil para resolver los conflictos que la agresividad.
El cambio tecnológico propiciado por la Revolución Industrial trajo consigo un cambio en la correlación de fuerzas entre las potencias. Que conduce a la rivalidad de los estados europeos por sus ambiciones imperialistas, el enfrentamiento económico entre los capitalistas más avanzados que competían por la conquista de nuevos mercados donde obtener materia prima y colocar sus productos.
El ascenso de las potencias extraeuropeas, Estados Unidos y Japón, supuso el paso de un concierto europeo a un concierto mundial de potencias. Las naciones europeas adoptan medidas tanto en política interior como exterior. Se comienza una carrera armamentista a nivel global, por su parte estados unidos para hacer prevalecer su superioridad desarrolla de manera secreta la bomba atómica.
Una demostración de poder entre las potencias que costo la suma de 2.000millones de dólares, y cobro la vida de cerca de 250 mil civiles inocentes que tenían un valor descartable ante la posibilidad de afianzar su posición en Asia, una demostración de poder cuyo efecto disuasivos se han prolongado hasta nuestros días.
Desde hace un par de siglos el hombre se vio en la necesidad de crear, innovar, y establecer el desarrollo científico y tecnológico, durante este tiempo ha sido sorprendente la manera en que nos hemos transformado tecnológicamente hablando. Desde la invención del tren a vapor pasando por la energía eléctrica, la maquinaria, autos, avión, armas, entre otros. Han sido muchísimos inventos que nos permitieron seguir avanzando, como humanidad hemos sido capaces de re inventarnos y hecho a la ciencia y tecnología nuestro mejor aliado, pero en ocasiones nuestro peor enemigo.
Los grandes avances científicos tecnológicos se han dado en momentos de mucha necesidad generalmente con fines militares y tácticas de guerra, un ejemplo claro en donde el desarrollo científico y tecnológico careció de responsabilidad ética y moral fue el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. En este caso la tecnología se usó de las peores maneras posibles para “finalizar una guerra” matando a más de 160 000 personas solo en el bombardeo. ¿Fue moralmente aceptable? ¿Era la única solución al conflicto? ¿Por qué el hombre se empeña en crear guerra?
Estas son preguntas que la mayoría de las personas nos hacemos, en su momento los lideres pensaron que era mejor la mejor solución al conflicto, para otros nunca se debió llegar a estos extremos, el ser humano utilizo el desarrollo tecnológico a su conveniencia, para conquistar territorios mediante conflictos, y guerras creando devastación y muerte, los avances tecnológicos fueron usados en nuestra contra sin ninguna ética y moral.El lanzamiento de la bomba atómica es un hecho que marco a la humanidad y nos deja ver que el ser humano puede llegar a tales extremos como destruir ciudades enteras con tal de lograr su objetivo.
Bomba Atómica Hiroshima y Nagasaki
La responsabilidad de los jefes de estado o de quien posee el conocimiento científico-tecnológico se constituye en un valor ético que se debe privilegiar ante cualquier interés, y como humanidad se deben buscar caminos que nos lleven al bien común si bien ya son más de 70 años en los que vivimos en “paz” pero a la fecha seguimos creando conflictos, que están a nada de dar inicio a la tercera guerra mundial, de darse este lamentable hecho el ser humano volverá a utilizar la tecnología a su conveniencia aunque no haya sido creada para tales motivos. Y seremos testigos nuevamente que el desarrollo científico y tecnológico pierde la responsabilidad ética y moral y contribuye al deterioro de la vida humana.
https://jcastrom.jimdo.com/educacion/etica-y-desarrollo-tecnol%C3%B3gico/
https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/fue-la-bomba-atomica-de-hiroshima-un-crimen-necesario-70-anos-de-debate