A partir de hoy me declaro bruja
En sociedades regidas por convenciones, estigmas y tradiciones, la fantasía de progreso y libertad es aplacada por inmensas paredes cuyos ladrillos son intenciones y razónes de mentes cerradas.
Muchas veces, nosotras las mujeres terminamos atrapadas entre esos muros, muchas veces, nos mandan a callar, a bajar la cabeza. Nos acusan de perras por tener sexo fuera del matrimonio pero se aprovechan de nosotras sin ninguna imputación. Manipulan. Manosean. Nos acusan de brujas por tratar de abrir ventanas de luz en estas paredes hechas de oscuridad. Esconden. Soban. Inducen el miedo hacia nosotras. Intimidan. Tocan. Y luego, esperan silencio. Ser libres no parece ser una opción, sólo parece quedarnos la resignación. Al más mínimo destello de rebelión somos víctimas de monstruos sin cordura pero con justificación. Coaccionan. Violan. Estudiar, para nosotras es un delito, trabajar una transgresión y triunfar una violación. Oprimen. Abusan.
Nuestro destino no está en el medio de estas murallas, la cabeza baja, un bebé en brazos, un guiso al fuego. Somos hijas de la madre tierra, frutos perfectos del universo, portadoras del milagro que es la vida, luchadoras de nacimiento. No dejemos que estigmas machistas apaguen nuestra luz, no dejemos que convenciones nos condenen a oscuridad eterna, usemos la fuerza de nuestro valioso ser, de nuestro instinto y de nuestra pasión para desafiar y destruir esos muros y así alcanzar al horizonte progreso y libertad.
SEAMOS LAS BRUJAS DE NUESTRA SOCIEDAD, LAS INCOMPRENDIDAS POR QUERER CAMBIAR LA REALIDAD.