Todas tenemos historias con el aborto, puede que lo hayamos vivido nosotras, o talvez fue una amiga, una hermana, una prima, una tía, o una abuela, nuestras propias madres.
Digo todas porque me refiero a la experiencia que vivimos las mujeres puesto que yo soy una y escribo desde ahí.
Generaciones y generaciones enteras de mujeres abortando, en condiciones de riesgo, en secreto, algunas de forma natural porque su cuerpo decidió por ellas, algunas obligadas, algunas en buenas condiciones, pero sin poder hablar de ello, acompañadas o solas, algunas muriendo en el camino...generalmente las más pobres, las que estaban en condiciones más vulnerables.
Pero todas con riesgo a la condena porque su derecho a decidir sobre su cuerpo se ve coartado por imposiciones moralinas que realmente no sé preocupan por ellas, ni por la educación sexual, ni por su salud y libertad reproductiva, causando la muerte de muchas mujeres.
Abortar sin pasar nada de esto es un privilegio de clase del cual pertenece solo el 5% de la Población de mujeres del país
Hoy en México en la Suprema corte de Justicia de la Nación se verá la despenalización del aborto en el estado de Veracruz, un estado donde abortar puede costar de 6 meses a 4 años de prisión, siendo esto una forma de violencia y discriminación hacia la mujer y en contra de su autonomía. Este tema no solo se vería ya para Veracruz si no que se podría empezar a eliminar estás sanciones en todos los Estados de la República Mexicana y de pasar se establecería que la penalización del aborto es una violación a los derechos humanos.
Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y accesible para todas para no morir.
Ni muerta por intentar, ni presa por abortar








