@notccday
La visión que enfocaban sus orbes azulados no le daba más que escalofríos. Ante él se erguía, o más bien mantenía, las ruinas del vecindario. Las columnas de piedra se iban haciendo arenisca y los rastros de madera continuaban calcinándose ante una mecha peleona. Aquella desfiguración monstruosa había sido su casa, su refugio, y ahí había estado a punto de perecer cuando se dio el rapto. De todas las catástrofes que pudieron desolar a la raza humana, finalmente la religión se adelantó a todas y elevó su mano celestial para castigarles por todos los crímenes que llevaban acumulados en su nombre. Se obligó a desviar su atención del lugar, como si temiera verse de pronto aplastado por los escombros. Empuñó su bate béisbol y de forma poco aduladora, dio golpetazos en el suelo “Hey dickhead ¿has encontrado algo?” ‘o a alguien’ ni que decir que la única compañía que guardaba era… en fin, no la mejor en su repertorio. Hubiese preferido ser compañero de Trump visto lo visto.









