Fui un jardín de flores inciertas. Un silencio que se columpió en el silbido de Tu Alma. Renegué de mis cuatro cardinales y oré, devota y manifiesta, a los pies de tu Infierno. Nací hembra, Lilith resurgente, de los costados de un Adán de barro que se apostó a mi sombra cuando, impío su destino, tomó mi mano para alzarse a los altares de Tu oscuridad.
Brillo, ensalzada en las perversas umbrías de Tu Designio y, ofita, bendecida por la Sierpe, me elevo nebulosa, consciente y hierática.
©ɱağa













