Tengo un pedacito de mi corazón roto, tengo la esquina derecha a punto de caerse. Jamás había sido tan buena, jamás había sido simple y sencilla en los brazos de alguien, quizá debía pagar alguna deuda pendiente. Él se irá y ésta vez estoy clara con que será para siempre; pensé que al menos me daría la posibilidad de verlo subir a ese avión, pensé que al menos la despedida dolorosa sería en el aeropuerto, no pensé ver tan tempranamente sus ojitos azules llenos de lágrimas diciendo adiós y sé que no es falta de amor, porque sé que me ha querido como si hubiéramos tenido una vida juntos, porque pude ver su dolor al marcharse, porque a pesar de que su boca diga que me ha mentido sé que la única mentira que ha salido de su boca es ese cruel "no te quiero", tal vez sólo me miento a mi misma para poder aplacar la pena. Que despedida más dolorosa y nunca había tenido una. No llores más, no vale nada lo suficiente para que sufras así cariño, si no me has querido, si no te llene el alma o si simplemente le has temido a tanto amor, debes seguir ojitos míos, quizás algún día nos volvamos a topar, quizá podamos volver a basarnos y darnos todo ese amor que creí que tuvimos. Un abrazo a la distancia, un abrazo que atraviese todos los kilómetros que nos separan. No llenes más de lágrimas tus ojitos y por favor no me olvides que yo no lo haré.
(Ojitos tornasol) - Clemm Abader












