Mueve su cuello de lado a lado, necesitado de aliviar la tensión, de escuchar el crujir de vertebras que le brindan liberación psicológica de que la larga jornada ha terminado. Aunque, bueno, todavía tiene un objetivo pendiente. Un efímero ‘cubreme la espalda, no me tardo’ es pronunciado a su guardaespaldas, la salida del improvisado camerino y sus avellanas en la búsqueda del tierno rostro que antes le ha cautivado. Cuando finalmente le encuentra, entretenida en uno de los stands, llega y se sitúa a su diestra, observando la mercancía y sin elevar demasiado su rostro. “Lamento haber tenido que cortar la charla tan bruscamente antes.” Comienza, suponiendo que será suficiente para llamar la atención ajena, ¿cuánto tiempo pasará antes de que se vea rodeado de una aglomeración por pasearse en aquel recinto como si nadie pudiera voltear a verle y reconocerlo? No está seguro, pero mientras el gorro de la sudadera le brinde protección y una especie de efímero anonimato, va a abusar de la misma. “Pero tenemos un tiempo determinado para cada fanático, y, bueno, gajes del oficio.” Se encoje de hombros, mientras mantiene una sonrisa amplia, encantadora. Está acostumbrado a ser así, claro, pero también a ser el centro de atención, que todas las miradas se dirijan en su dirección, ¿cómo culparlo? Ser protagonista de la serie del momento debía tener sus beneficios.
- ̗̀ w. @oneiricv ̖́-