Qué atrevidos fuimos,
qué irreverentes frente a ese amor que nunca nos perteneció,
y aun así nos besamos,
nos fundimos,
y nos atravesamos hasta el alma.
El amor a destiempo no florece,
más allá de la manía de lo prohibido,
de ese impulso que nace
del miedo al abandono
y la herida de la indiferencia.
Ese amor se termina por amor,
para devolvernos a la calma,
para hundirse en el olvido necesario
y convertirse, al final,
en el recuerdo más íntimo
y más secreto
que jamás confesaremos del todo.
-Onthesilkroute













