La han roto tantas veces que ya no fue divertido volverse a enamorar, optó por mantener la mente fría, las pupilas fijas, los sentimientos apartados, la emociones de lado.
Se dió cuenta de que nada es para siempre, ni siquiera un buen amor, todo tiene un principio y un final. Así que ya no más de encariñarse, menos enamorarse, va a evitar a toda costa un dolor, una tristeza, una perdida más.
Leregi Renga















