El muchacho se encontraba frente a su compañero de habitación, enfurecido por como este le estaba tratando. Era cierto que no estaba en la mejor situación para quejarse, pues bien era él quien había decidido montar una fiesta sin el permiso necesario, pero apartarle de su bebida era muy mala idea, sobretodo por el estado en el que ya se encontraba. Miró a los ojos del contrario, mostrando su enfado en la mirada — ¿ Por qué narices no te bajas a la biblioteca ? Tío, queremos divertirnos un rato —. Se quejó de nuevo, agarrando el vaso de una persona que pasaba a su izquierda, bebiendo un trago de este segundos después — ¿ Ves ? Fiesta —. Rió, moviéndose suavemente al compás de la música, sintiendo como el contrario se iba enojando cada vez más.








