Escribir a golpes de corriente: “Manifiesto eléctrico”, de Pablo Gris
Eléctrico. Con esa palabra define Pablo Gris, alumno de segundo de Periodismo, su libro Manifiesto eléctrico. La obra ha sido publicada por la editorial Seleer y el pasado 26 de octubre fue presentada en el Café Libertad 8.
Texto: Laura García Pesquera | @lauragpes (2º de Periodismo-Internacional)
Fotografías: Carlos Ramíres Cervera
Durante la presentación, él mismo ha explicado el significado y peso que tienen los cuentos, fotografía, ensayos y alguna que otra poesía que incluye en estas páginas. Son “su modo de percibir esta vida”. Entre los referentes que se hallan tras tal aventura, nombra a Laura Gallego, como una de las primeras autoras que ha leído, y a su hermana, por ser la principal impulsora de su cariño por la escritura. No se olvida tampoco de todas las personas que le han acompañado en el proceso de elaboración del libro, que empezó como una necesidad de volcar lo que sentía, continuó como un blog y que ahora se podrá comprar en librerías.
Ilusionado y sonriente, Pablo explica las “horas y horas delante del teclado” y la sensación de tranquilidad tras aporrear furioso las palabras. Son años escribiendo que han necesitado un largo proceso de corrección para igualar estilos y “evitar que mi profesora de lengua viera alguna que otra falta que había escrito”. El título del libro se debe a las vanguardias del siglo XX, que expresaban sus ideas con un manifiesto, y a una idea, por supuesto,la electricidad.
Cree que todos somos electricidad y con este libro pretende mover algo en el interior de cada persona. Alaba la literatura como “un arte que puede significar cosas diferentes para cada persona” y considera que “sentir es necesario”. Señala que personas que han formado parte de su vida son una de sus fuentes de inspiración junto con los detalles que generan sentimientos y sensaciones.
“Todos exteriorizamos lo que llevamos dentro (¿rabia?, ¿felicidad?, ¿tristeza?, ¿euforia?) de algún modo: con una sonrisa, con un grito lo más fuerte posible o con las lágrimas más corrosivas…”
Ya durante el coloquio posterior a su intervención, cuando le preguntan cómo se siente, confiesa que aún no se lo cree y que tras visitar bastantes editoriales no le contó a nadie que le habían cogido el manuscrito, hasta que tuvo el contrato firmado. Alguien inquiere por nuevos proyectos y su respuesta es afirmativa, aunque añade que va para largo: se trata de algo que continúa el mismo estilo, pero con un hilo conductor.
Acompañándo a Pablo en tan especial ocasión, tomó también la palabra su amigo Juan Pedro Dubié, quien elaboró una breve introducción sobre el autor y dejó abierto el camino para aproximarse a esta obra con una honda reflexión:
“¿Qué quedará de nosotros cuando ya no estemos aquí? Llegará un momento en el que no seremos más que fechas; hoy, Pablo ha dejado plasmada parte de su alma en esas páginas”.
Por eso, recomienda entrar por la pequeña puerta a su corazón que es este libro. Un Manifiesto al que la ilusión, entrega y tesón de su autor parecen augurarle dignos sucesores.