Por qué no me voy a hacer un Ricky Martin
Miguel es guapo, gay, tiene 36 años, vive felizmente en matrimonio y aquí nos cuenta en primera persona por qué no se va a hacer un Ricky Martin (dícese de aquellas personas que recurren a la gestación subrogada para tener hijos). Dedicado a todos los Migueles que caminan por Malasaña Living la Vida Loca. ¡Gracias Miguel!
Me llamo Miguel, tengo 36 años, soy autónomo (lo que significa que hace años que mi madre se piensa que no trabajo), me sigo creyendo que soy rubio como cuando tenía diez y soy gay. Me casé hace cinco años, después de convivir en pecado con mi novio otros cinco. Lo del matrimonio empezó como un comentario de broma y acabó en formato boda de Farruquito aunque estábamos en la playa, yo llevaba sandalias y ninguna corona. La vida no me ha cambiado mucho desde entonces, la verdad: mi madre sigue pensando que no tengo trabajo (o, al menos, que no es un trabajo decente), me encantaría rebozar con pan y huevo toda la comida que engullo, no puedo rebajar mi tripa cervecera y sigo viviendo con el mismo chico desde hace diez años. Sin embargo, un fenómeno extraño ocurrió al poco de casarnos: de repente, la gente empezó a preguntarme si quería tener hijos. Masivamente. Y la gente es de lo más imaginativa…
Si te casas, te embarazas
- O sea, que estás casado…
- Qué guay… yo quiero ir a una boda gay. Tengo unos amigos que conocen a una pareja que una vez cenó con otra pareja que era vecina de la madre de una pareja –de chicos, eh- que se casaron y su hija chinita llevó los anillos
- ¿Y vosotros cuándo traéis a una chinita?
Antes recurría al clásico “es que no me quedo” pero lo he dejado. He visto en unos cuantos amigos lo que se sufre por “no quedarse”. Me parece una de las mayores putadas cuando deseas tener un hijo. Una putada con demasiada presión social de mierda que te enmierda a ti y a tu pareja. Un montón de mierda comparable a lo que se sufre en un proceso de adopción, más aún si tienes que fingir que eres hetero o que no tienes pareja (la adopción internacional para parejas abiertamente gays es tan improbable como una tertulia televisiva en la que la gente se escucha). Los padres adoptantes, no adoptantes, de acogida, gays, heteros, pensionistas… son héroes (salvo notorias excepciones). Y sus hijos, lleven arras o no, y sean de donde sean, también.
La cosa es que yo no soy uno de esos padres y encima ni siquiera llevo anillo de casado. Mátame.
2. No te resistas. Te pega.
Has quedado con unos amigos. Con hijos. Han traído una pelota. Juegas un rato con ellos. Eres tan malo que les haces mucha gracia. Lo pasáis bien. Ya está hecho. Es oficial: tus amigos concluyen que los niños te pegan y que, por consiguiente, debes tenerlos.
- Con lo que te pegaría una… (chinita, negrita, o cualquier raza o nacionalidad acabada en –ita)
También me pegan los estampados florales y no los llevo todo el rato. Aunque no tenga un trabajo decente.
3. Eres gay y quieres una niña
Uno no es precisamente pureta. Tengo la misma coherencia que un guión de Mujeres, Hombres y Viceversa. Pero las cosas son como son: no es muy gay friendly dar por sentado que un hombre homosexual estará más cómodo criando a una niña que a un niño. Si lo piensas, es casi como decir que, si un niño crece sin un padre o una madre, acabará delinquiendo o de tronista. Así que si no compartes esta segunda afirmación, deja de decir la primera.
Y, por favor, deja de decir de una vez negrita, chinita o cualquier otro diminutivo racial salvo que se te haya ocurrido algo ingenioso que añadir. En ese caso, puedes contactar con el equipo de guionistas de Modern Family. Allí será bien recibido.
Fuente: http://www.ambienteg.com/
4. ¿Eres lesbiana? Pues también quieres una niña
Es la paradoja la paternidad LGTBI. Debe ser que las niñas tienen súper poderes especiales para frenar los rayos gamma mariconiles y evitar que la influencia de sus padres acabe por pasarles al lado oscuro.
Fuente: http://www.hayunalesbianaenmisopa.com/
5. Si Ricky puede, tú puedes.
- De verdad, no es tan fácil…
- Pues te vas a América, como Ricky Martin…
Esperad, Elton y Ricky. No os lancéis a Twitter para ponerme a parir ni llaméis a un boicot sobre mi persona. No me voy a hacer un Dolce & Gabanna. Respeto muchísimo a todas aquellas gentes, LGTBI, ZSFDGTR o la sigla que queráis, que han optado por un proceso de gestación subrogada, que tan bien explican aquí los Mortimer, una familia de esas que quieres conocer todo el rato.
El caso es que yo no tengo ni la determinación ni la cantidad de dinero necesaria. Pero seamos honestos: si tuviera la pasta seguiría sin lo más importante, la determinación, así que probablemente invertiría en otra cosa como, por ejemplo, un negocio que mi madre considerara decente o en jubilarme con pensión. Mátame, Elton.
6. Juntaros entre vosotros
- También podéis buscar una pareja de lesbianas y tenerlo conjuntamente. O con una lesbiana soltera…
Esta es una opción que le funciona a un montón gente estupenda y me parece guay que te parezca guay. Si quieres, puedes hacerlo tú. No hace falta ser homosexual (y, especialmente, no hace falta ser lesbiana soltera) para defender y practicar otros modelos de familia. Cuando quieras, me invitáis los cuatro, los seis o los nueve a cenar: me gusta la cerveza (mucho), las cosas empanadas (lo que sea) y hago mucha gracia a los chavales porque soy un paquete (en cualquier deporte).
- Pues chico… pues te doy yo uno. Total, yo ya no quiero más y Manolo se ha hecho la vasectomía.
Mejor si nos tomamos dos. Botellines. Dos más, quería decir.
8. Demasiada Living la vida loca
- Qué envidia me dais los gays. Todo el día haciendo lo que queréis.
¿Qué pasa? ¿Te has quedado sin argumentos? ¿En serio tenemos que hablar de esto? No tener hijos ni te hace más divertido ni convierte tu vida en un constante vídeo playero de Pitbull. O en uno de Rihanna (aunque en este caso, depende del vídeo). O en uno de Ricky.
Antes de acabar, Ricky, quería pedirte perdón por hablar de tu vida en este post. He de reconocer que soy de los que piensan que todo, desde una posición como la tuya, es más fácil. Hasta lo de pensarse tener hijos. Pero seguramente esté equivocado, así que mejor me abro un botellín, me rebozo algo de la nevera y me picho Living la vida loca.