Otra vez, fluye como lava, ardiente. Lo siento recorrer todas mis venas, es extremadamente delicioso, como tostadas con queso crema y mermelada de zapallo.
Quiero el mundo en tu colchón, me pianto con los pies bien fuertes, tirando un pizotón, como si tuviera cinco años, apreto los puños, pero no estoy enojade, estoy con los nervios a flor de piel. ¡Quiero el mundo en tu conchón! Y me muero de risa, y te quiero abrazar, y te abrazo y te beso, y te revuelvo los bucles preciosos que tenés, total son cosas que pasan en mi cabeza.
En fin. La energía recorre todo mi cuerpo, constantemente, porque sonrío con toda la cara, con todo el cuerpo, me recorren mil escalofríos por segundo y sólo me estabas preguntando qué podíamos comprar para cocinar. Pero me miraste a los ojos, y se me desarma el mundo, por eso quiero el mundo en tu colchón, o en el mío, donde nos acurrucamos más porque es más pequeño.
Que extraño que fuiste un extraño hace semanas y ahora no dejo de extrañarte.
Perdide.














