Princesa Escarlata
Un día desperté de un sueño letárgico gracias al beso de mi princesa escarlata, quién vino desde un reino lejano, con la sonrisa torcida y el alma en llamas.
Y es que mientras permanecía dormida, nunca soñaba. Y ahora, despierta, tengo sueños que nunca se acaban.
Todo gracias a mi princesa escarlata.












