ALGUIEN TIENE QUE LLEVAR LA CABEZA DE ORFEO
un hombre le habla a una mujer durante semanas finalmente se conocen y deciden pasar la noche juntos, la mujer empieza a desnudarse y el hombre ve su panza y su piel buena y sus lunares y dice “esto no es lo que imaginaba” y huye, se viste y huye sabiendo que no podrá lograr una erección la mujer llora con odio porque fue tratada como mierda camina demacrada en círculos y en su propia casa
un relámpago rompe el pacto mistérico que el mundo hace con quienes no tienen nada a su favor
el rechazo es una banda fascista es el invierno de las aplanadoras, el vapor que sale de las espaldas azotadas de los mártires en las películas bíblicas el proyecto humano fracasó: el proyecto Occidente y el proyecto sencillo de tener algo bueno para mí antes de desnudarme cosas dulces, agradecer que estoy enamorado con la belleza melancólica de los mundos marcianos en guerra:
un varitech explota en combate en el vacío, luego otro, y un hombrecito en su habitación dentro de la Fortaleza Superdimensional compone el protocolo para recuperar los cuerpos de sus pilotos y la música que será interpretada en sus exequias, la canción de la partida de los bravos
y allá afuera hay jardines verticales que se emplazan en las paredes públicas con sistemas sorprendentes de irrigación, constantes cascadas, afán de embellecer
pero el Hospital de Niños fue rodeado con metros y metros de alambre electrificado y es todo tan amenazante
un hombre a quien no conozco me dice en confianza que hace seis meses que alimenta a sus hijas con carne humana y me asegura que este país es frío e hipócrita y malicioso y que ya no le gusta vivir aquí.















