yo no quiero catorce de febrero, ni cumpleaños feliz
Calamaro ft maña anticumpleañerax
seen from Russia
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Philippines

seen from United States
seen from Thailand
seen from United States
seen from China

seen from Türkiye
seen from China
seen from United States
seen from China
seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from United States

seen from Canada
yo no quiero catorce de febrero, ni cumpleaños feliz
Calamaro ft maña anticumpleañerax
ni cuenta me di
cuando pase de odiar historias repetidas
a releer los mismos libros
extrañar a los mismos
y ver las mismas peliculas que ya sé de memoria
(la nostalgia se volvió un clásico)
Hace falta decir tanto (pero no me atrevo) Tal vez hace falta decir que te quise Y que nunca lo haya sabido nadie no quita No quita nada Ya te quite bastante. Te-nos- prive de mucho al no hacertelo saber So tarde para extrañarrrrrrr Pido rap Té, rap y mas té.
Démonos cuenta, antes que se nos haga tarde
Me pregunto cuántas vidas llevamos así
- encontrándonos y volviendo a escapar -
Pusieron dos ratas juntas en una jaula y de las dos, una era furtiva, tímida y pequeña y la otra lustrosa, resuelta y grande. Ahora bien, ¿qué les damos de comer a las mujeres artistas?
Confesión #19
Tengo diez y nueve años dos amores mil libros y una foto de Picasso
Diez y ocho formas de citar a pizarnik sin que el resto lo note
Diez y siete años materializando al súper yo- sin querer queriendo-
Diez y seis vidas siendo nómade, y una completa escapando.
Sigo teniendo diez y nueve años, un té sin servir, el arroz sin sal y un atún recocido.
Llevo doce años respirando un aire ya viciado, ocho compartiendo con los mismos amigos. Cuatro años esperando que – de una vez por todas – se sirva el té y dos deconstruyéndome a mí misma.
Son diez y nueve años de hiperquinesias y siete de mega quimeras
Son nueve meses intentando devorar la rutina
Siete meses aprendiendo a (sobre) vivir del infinito
Seis meses viendo las cosas como realmente son
Cinco meses evitando, a toda costa, convivir con los peces
Cuatro meses viviendo de –y en – vacaciones
Tres meses rechazando a memo
Dos meses arañando paredes y
Un mes reaprendiendo a compartir con papá
Ya son veintiocho días asimilando lo inexorable, dos semanas desperdiciando el tiempo conmigo misma, doscientos diez días planeando una ocupación- que ahora dudo se concrete-
Aún me quedan veinte formas de reducir mi vida a términos gráficos y
Cuatro horas para buscar a los culpables
Quince excusas para no hacer lo que me corresponde y ciento un letras por reciclar
Doce palabras para camuflar lo que siento y un par de miradas para hacerte dudar
Ocho canciones favoritas y mil maneras de combinar el amarillo
Siete príncipes azules que deje esperando y sólo una forma (inconsciente) de coquetear.
Tengo seis razones para abandonar la ansiedad y muchos meses viviendo de la voracidad (del otro y -sobre todo- de mí misma).
Tengo muchos sismos y la manía de estrangular la literatura.
Tengo diez y nueve años de vida; y cinco de ellos teniendo quince años.
de -yen- mí
El recuento siempre es difícil, tal vez hace falta contar primero. Partir contando cuentos, repasar los números en mil y un idiomas para terminar contando segundos –los primeros ya se fueron- horas, incluso meses completos. Contar los té a medio servir, y los que estoy por llenar. Contar las letras confusas y borrarlas todas, dejar las suspicacias de una vez.
Me perdí y lo asumo, me enredé tanto que dudé el volver a encontrarme. Me (h)allé por partes, juntando gotas y pecas, buscando a tientas, contándolas de a una, armándome otra vez (más allá que acá), entendiendo que en realidad las cosas no son nunca ni lo uno ni lo otro, que al final la subjetividad termina devorándolo todo, el existir completo incluso, y que en el ágape inexorable es donde siempre ocurre (y no) todo.
Más en lo que no ocurre- que enloquecí- me termino acomodando, amoldando el existir al absoluto y viceversa, columpiándome entre certezas y quizáses. Ahora que volví, la carne pesa más, ya no me importa el equilibrio, total siempre termino rebalsando algo (ombligo)