Una de las particularidades que tenemos en la empresa en la que trabajo es que por un convenio entre el Ayuntamiento e Instituciones Penitenciarias, gente del pueblo que tenga que pagar alguna pena (económica o incluso de cárcel) puede permutar dicha pena por la realización de trabajos en beneficio de la comunidad. A esta gente nosotros, internamente, los llamamos penados, no de forma despectiva, sino sencillamente porque es lo que son, gente que cumple una pena.
No es que se trate de malas personas, en el fondo hay de todo. Hemos tenido la suerte de tener penados que trabajaban como el que mas y otros que al poco hemos largado con una carta no precisamente de recomendación.
El caso es que hoy nos ha tocado lidiar con uno de estos que se creen más listos que nadie, más hombres que nadie y que las cosas se tienen que hacer como ellos dicen y punto pelota.
De entrada le tocó lidiar a la chica de administración la cual, como es lógico, se puede ver un poco intimidada por este tipo de elementos, pero claro, después, por desgracia, me tocó lidiar a mi con él...
YO: Buenas tardes, que se le ofrece.
PENADO: Buenas, que me han mandado aquí para hacer unos trabajos.
Y: Trabajos en beneficio de la comunidad entiendo ¿correcto?
P: Noooo, es un arreglo al que hemos llegado para no perder el trabajo y esas cosas.
Y: Muy bien, pues mire usted, aquí podemos ofrecerle que venga entre lunes y viernes de 8.00 a 14.30 y sábados de 8.00 a 13.00, siempre en fracciones de dos horas o jornadas completas.....(aquí le cuento la película de la formalidad, las faltas y los informes que nosotros emitimos si ellos no cumplen y que se manda a instituciones penitenciarias)
P: Yo voy a venir los domingos de 10 a 12.
Y: Los domingos no podemos ofrecerle que preste el servicio.
P: ¿Cómo que no? Eso es lo que me han dicho allí.
Y: Pues le han dicho mal o usted no lo ha comprendido. Lo que podemos ofrecerle es lo que le he dicho antes.
P: Bueno pero yo puedo ir los domingos en el camión dela basura.
Y: El camión de la basura sale a las 6 de la mañana, no a las 10.
P: Pues entonces no puedo, muchas gracias por echarme un cable (esto con rintintín y más mala cara que la que pone un padre si le pegas)
Y: Vera usted amigo (ya sin amabilidad lógicamente), mi trabajo no echarle un cable a usted a pagar una sanción, mi trabajo es mantener un pueblo y como podrá imaginarse no voy a cambiar el funcionamiento de esta empresa para que usted pague la multa. Si quiere ya sabe lo que tenemos y si no quiere avisa de donde le hayan mandado y que les ayuden ellos. Adios muy buenas.
Y esto es lo que quien esto escribe tiene que aguantar mordiéndose la lengua por no poder mandar al carajo a un impresentable que según el mismo lo único que había hecho era discutir con su mujer...ya me imagino yo la discusión...
A la media hora estaba de vuelta, ahora con otro temple, suave como el terciopelo para decir que si podía venir los sábados de 8 a 13. Curiosamente su jefe le había cambiado el turno para trabajar el domingo por el sábado.
Se ve que a algunos basta con plantarles un poquito de frente y no dejar de mirarles a la cara para que sepan que ellos quizás manden en su casa, pero desde luego no en la empresa donde trabajo.
Ahora toca ver como funciona este elemento que desde luego y en lo que a mi respecta a empezado con bastante mal pié.