Y la vida se convierte en una publicación. Se reduce a una simple imagen, una cara o un objeto que parece algo atractivo para los ojos de un anonimo cyberblooger... Si es así, entonces me doy cuenta que el tiempo escapa y la publicación permanece en la retina de aquellos que has transmitido algo... Me doy cuenta que todavía existe emoción aunque yo no me entere, claro.












