a grief's phase
Han ido pasando los días y me he dado cuenta de que el duelo no está pensado para ser algo lineal. Algunos días te extraño y los otros convivo con el hecho de que ya no estás. Noto el espacio en blanco que has dejado en la pared, el asiento vacío que hay en mi mesa (nuestra antigua mesa). Ahora la cama sin ti es demasiado grande para mí, y entre las palabras de mi celular hay más de 2000 que con urgencia te buscan a ti. Hay muchas noticias que tienen tu nombre en el destinatario del sobre pero al cartero no le pareció oportuno llevártelas para que las pudieras leer.
El duelo no es lineal y me doy cuenta de eso en el momento en el que huelo tu colonia en cualquier parte y aún me deshago en pedazos. Sé que una parte de mí aún te seguirá buscando porque tu sudadera sigue estando en el fondo de mi armario. Sé que esa parte de mi te seguirá pensando porque todavía sonrío cuando Luis Miguel está sonando.
Creo que lo más doloroso de elegirme a mí primero fue sentir que definitivamente te iba a terminar perdiendo. El silencio se hace cada día más grande cuando me doy cuenta de que eres la primera persona en la que pienso cuando me pasa algo importante. Recuerdo oírte llorar, oliendo desde lejos cada gota de alcohol que había en tu ser. Recuerdo escuchar el resquebrajar de mi corazón y la sorda caída de parte de mi estabilidad emocional.
Duele escogerme a mi primero y dejarte ir. Duele estar curando cosas que no tendrían que haber pasado porque era(e)s la persona que más am(o)(aba) en este mundo, porque eras la otra parte de mí y lo quería todo contigo. Pero esta vez, me tranquiliza saber que ninguna parte de mi se ha ido contigo (y que en algún momento dejaré de buscarte). Te extraño, mucho, pero no sé si podrás volver.
- María I








