Detrás de tus orejas, donde mi aliento y mis yemas se demoraban como la niebla en el bosque, borrando los ruidos del entorno, bajé hacia tu nuca como quien pisa un camino cubierto de musgo. Más abajo, tu piel es tan tibia que el frío de la habitación se deshace, y mi atención se concentra en tus vértebras como en las cuentas de un collar. En la caída, se distingue el encaje blanco, que viste la sencillez de tu cuerpo y enciende el norte de mi viaje. Tus costados, con su temblor ligero, se expanden, y siento la línea profunda de tu vida palpitar entre mis manos.
— Gkiss ♡














