Hoy, un veintisiete de noviembre, pero hace dos años, vivíamos una vez más una de esas noches históricas. River pasaba a la final de la copa Sudamericana y lo dejaba afuera al máximo rival, si, ¡justo contra esos!. Son esas noches, las que nos quedarán guardadas como nuestro mayor tesoro en el fondo de nuestra alma. Son esos pasajes de la vida en los que quisiéramos detener el tiempo y sentir por siempre ese momento. Esa noche inolvidable en la que once guerreros, con un Trapito gigante, y tras un buscapié del Piri Vangioni, la varita mágica de Pisculichi nos hizo vivir ese momento por el cual toda persona siempre está buscando. Esos héroes que escribieron la historia grande del club, y que entraron eternamente en el corazón del hincha Riverplatense, nos hicieron vivir algo tan simple y indescriptible como la felicidad.
















