Piso 7: el color de la lectura
Hoy parece que fue ayer cuando por primera vez tomé un libro. Sin saber qué era lo empecé a hojear como quien desconoce algo y lo descubre por primera vez. No sabía qué era, lo que más me llamaba la atención eran sus dibujos, sus colores, su textura. Hoy a través de esas primeras letras, dibujos e historias que me contaban, me doy cuenta que, como dicen muchos autores, era esa fascinación del género humano por descubrir por curiosidad lo que no se conoce y que nos es otorgado desde que nacemos.
Quizás se ha escrito mucho o poco sobre la lectura y los libros, no lo sé; porque como escribe Gabriel Zaid “una vida no bastaría para leer todos los libros del mundo”, nos sería insuficiente.
Y la primera pregunta que me surgió con la reapertura del Piso 7 de la Biblioteca Vasconcelos fue ¿qué, cómo y por qué? Si voy resolviendo esta pregunta me doy cuenta que el ¿qué? tiene muchas definiciones en el diccionario, pero para mí es esa curiosidad de descubrir ese espacio que por mucho tiempo estuvo cerrado; el ¿cómo? es poner las colecciones de una manera distinta a como están ordenadas en los demás pisos de la biblioteca, y ¿por qué? pues porque el usuario tiene un encuentro más personal con el libro, y es por ese mismo interés que los usuarios cubren una necesidad de esparcimiento y distracción.
Quizás el objetivo más práctico de este Piso 7 está muy bien escrito en las directrices de la IFLA-UNESCO, y cuyo objetivo hoy se cumple (y no solo en el Piso 7 si no también en los demás niveles de la biblioteca): se satisfacen las necesidades de información de los usuarios, pues no debemos olvidar que es una biblioteca pública.
Cuando la biblioteca se abrió por primera vez una persona me preguntó ¿usted dónde trabaja? Muy orgulloso le dije que en la Biblioteca Vasconcelos. ¿Y no le da pena trabajar en un elefante blanco?, a lo que contesté no, porque aún no la pintan, pero ya me la imagino pintada con los colores del conocimiento que le van a dar. Sin discutir o rebatir me fui y no le contesté más.
Y hoy para mí este elefante blanco tiene muchos colores, y esos se los da uno de manera personal. Es como la sensación de andar en patines o manejar, solo se puede tener esa experiencia si uno la realiza y la experimenta.
Lo que hoy quiero decirte es que te des la oportunidad de visitarnos, de vivir esa experiencia de compartir con nosotros, el estar en una biblioteca pública que brinda muy diversas actividades, pero, la más importante, que tú le pondrás los colores del conocimiento, lectura, talleres, y podrás participar en las variadas actividades que aquí se realizan.
Los libros de este Piso 7, al igual que los demás libros de otros pisos, no se pierden, son usados por nuestros usuarios, porque si estuviéramos pensando en perderlos, hoy la biblioteca estaría cerrada resguardando los libros para coleccionarlos o almacenarlos. Pero esa no es su función hoy. Esta biblioteca cumple una función de acuerdo a la época que se vive, no con los paradigmas bibliotecarios tradicionales del siglo pasado, porque hoy las nuevas generaciones de jóvenes así lo exigen. Hoy el bibliotecario ya no es el guardián del conocimiento porque hay otros medios tecnológicos por los cuales se accede a ese conocimiento. El buen uso de la Biblioteca Vasconcelos se da con la utilidad y tu formación como buen usuario dentro de la biblioteca.
Hoy no hay mejor maestro que un libro, realiza cualquier actividad, cultural, deportiva o recreativa en la cual tú te sientas plenamente satisfecho y eso está aquí, en la Biblioteca Vasconcelos.
Date esa oportunidad y visítanos, que aquí te estaremos esperando.













