La tristeza volvió,
y no sé si estoy respirando o solo imaginando.
Los caminos se hacen eternos y mis pies se cansan en metros.
Ahora lloro viendo el techo y también cuando leo,
estoy cansada de mi imaginación vaga,
de tomar un lápiz y quedarme varada en la inmensidad del blanco,
no saber si huir cuando vengas y me vuelvas a insistir.
-Pmeraki.










