No se pasa bien cuando un pólipo genera molestias, les cuento esto por experiencia profesional y también por experiencias cercanas. Siempre prevenir se hace mucho más tranquilizador que “curar” por lo que informarse y actuar a tiempo ayuda.
Un pólipo es un “tumor” (no se asusten, significa aumento de tamaño ) benigno (bueno) y si no se detecta a tiempo no sólo pueden causar sangramientos inesperados, sino, también angustia, confusión y preocupación en quienes lo padecen… y la verdad es que no vinimos a sufrir a esta vida, por esto es valioso asistir al control ginecológico.
Su origen es la mucosa del cuello del útero ( prolongación de la piel del cuello del útero). Son benignos, es decir, la posibilidad de que se trasforme a algo maligno es casi 0 (recordemos que nada en medicina es 100% seguro).
Su causa, aún no está clara y dentro de las posibles estarían; el efecto de los estrógenos, obstrucción de los vasos sanguíneos del cuello del útero y una inflamación crónica.
La edad en la que aparece también importa ya que es, mas frecuente, en mujeres entre 40 a 60 años, periodo donde ocurre el climaterio y la menopausia.
Son redondeados, largos, únicos y no miden más allá de 2 a 3 cms. de diámetro
La mayoría de estos son asintomáticos, y puedes vivir sin siquiera saber que tienes uno. Muchos son detectados mientras te tomas el PAP o al observar el cuello el útero a través de la especuloscopía.
En que casos es importante consultar:
Flujo genital
Sangrado genital irregular, sangrado posterior a la actividad sexual
Dolor posterior a la actividad sexual
Dolor pélvico ( tipo dolor menstrual)
En la práctica es ideal tomar el PAP y luego realizar la extracción del pólipo para enviarlo a un estudio biópsico