Tantas veces sus labios se posaron en bocas ajenas, se perdió en algunos labios pensando haber encontrado el amor verdadero en ellos. Y no fue así.
El viento se llevó olores, esencias y sabores, unos, ni los recuerda, huellas no dejaron en sus suspiros rosas, el tiempo implacable se los ha llevado.
Pero esos, que hasta el alma le hicieron temblar, esos quedaron incólumes y aún llegan a posarse en sus labios de rosa.
Leregi Renga













