—Cuando llegué aquí comprendí una cosa —me explicó Andrew—. En Starbucks, y en realidad en casi cualquier negocio, se presupone que tú, el cliente, eres mejor por tener esa cosa que adquieres, ¿no? Pues en la biblioteca lo que se presupone es que eres mejor y punto. Que ya llevas eso dentro. Lo único que necesitas es beneficiarte de las cosas que hay aquí y cultivarte. La biblioteca presupone lo mejor de la gente. El servicio que presta se basa en la creencia de que la gente se instruirá si se le da la oportunidad.
Palacios del pueblo: Políticas para una sociedad más igualitaria Eric Klinenberg













