Hace ya varios días hay algo que ocupa mi mente, quiera o no, llega de repente y no se va. Probablemente sucede por el hecho de que todo tiende a repetirme que ya voy por la mitad de mi carrera, que debo encaminarme, ir obteniendo experiencia; además por otro lado la gente diciendo que no encuentra trabajo, que la situación está difícil o, en otros casos, que odian su trabajo, que la rutina es lo único que les queda y que siempre quieren que sea viernes o vacaciones.
El punto es que últimamente no puedo dejar de pensar en esto de que si uno va a conseguir trabajo ( y uno que a uno le guste), si va a ser exitoso, si lo que escogió como “camino de vida” le va a dar la vida que usted quiere y eso que todos sabemos. Además eso de que el tiempo corre (cada vez hay menos tiempo) y que hay que hacer cosas y planear el futuro pero también disfrutar el momento.
Lo triste es que, si les soy sincera, yo antes me sentía casi inmune a todo eso. Yo estaba segura que iba a estudiar lo que me gustaba y que el futuro era el futuro, o sea, que uno se iba a preocupar por el futuro en el futuro, que todo iba a llegar naturalmente, que si me daba cuenta que lo que había estudiado no era, pues me cambiaba y ya. En resumen, yo vivía tranquila, no sé en qué momento cambió todo eso, en qué momento me dejé inundar de esas preocupaciones tan vacías, tan inútiles y tan desesperantes; en verdad no son nada sanas.
Y cuando digo que el pensamiento no se va es en serio, es casi insoportable, llega cuando menos me lo espero. Digamos a veces estoy en clase, muy contenta con lo que estamos viendo, fascinada y de pronto veo a mi al rededor y asimilo que en un futuro no muy lejano todos los que están conmigo sentados serán mi competencia y me pregunto si en las letras caben tantas personas, cuando amanezco optimista me aseguro que sí, que obvio sí (¿y en el sistema?)
Y la verdad es que me siento triste, me siento impotente, casi encrucijada entre el vive el instante y el planea tu futuro. Lo que nadie me dijo es que el instante no se vive presionándolo y que el futuro no se arregla preocupándose por él. Imagino que con el tiempo uno tiende a dejarse tragar por el sistema y eso es lo que hay que impedir.
You are worth so much more than your productivity