El caso del Profesor Mehta
¿Hasta dónde es válida o tolerable la disensión en una institución académica?
Ciertamente, los científicos somos seres humanos, y hay abundantes ejemplos en los que hemos cedido a la trampa del enojo y/o del prejuicio, y hemos descartado de antemano, deslegitimado o sencillamente expulsado a aquellos que se han atrevido a exponer posiciones que nos contradicen.
Lo preocupante es que últimamente han venido surgiendo ejemplos de conducta que, al menos a primera vista, parecen algo lejanas de la actitud científica ideal, que búsqueda de la verdad objetiva más allá de nuestras preconcepciones.
Por ejemplo, la universidad Acadia, en Nueva Escocia, Canadá, acaba de despedir a uno de sus docentes a tiempo completo, por motivos que oficialmente aún no ha detallado, sino solo descrito como "razones personales". El profesor en cuestión, llamado Rick Mehta, había generado rechazo tanto entre sus alumnos como entre sus colegas docentes debido a sus opiniones impopulares. Por ejemplo, había afirmado que la brecha de género en relación a los salarios es un mito.
Recordemos que la brecha salarial de género es la afirmación de que las mujeres tienden a ganar, en promedio, un salario inferior al de los varones por la misma labor.
Además, alumnos suyos dicen haberle escuchado otras aserciones controversiales, como su posición en contra de la inmmigración, el multiculturalismo, y la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá.
Tal vez habría que explicar por qué tanto a los colegas como a los alumnos del profesor Mehta les caían tan mal las opiniones de éste. Por ejemplo, cuando el profesor Mehta se manifiesta durante sus clases en contra del multiculturalismo está diciendo que está en contra de la coexistencia de múltiples culturas, algo que es un valor bastante básico que el Estado canadiense trata desde hace mucho tiempo de promover entre sus ciudadanos, ya que Canadá es un país que promueve la inmigración y donde existe un amplio sector de la población que proviene en primera o segunda generación de otros países.
En cuanto a la posición del profesor Mehta sobre la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, el nombre puede sonar bastante familiar a los peruanos. Para aclarar, esto de las "Comisiones de la Verdad y la Reconciliación" no ha sido un fenómeno exclusivamente peruano: ha habido Comisiones de la Verdad y la Reconciliación en varios otros países, como Sudáfrica y el caso que nos ocupa hoy, que es el del Canadá. En Canadá, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación funcionó por varios años, y fue finalmente cerrada en el año 2015. Su función fue esclarecer los abusos que al parecer se cometieron por muchos años contra la población indígena de ese país.
Para resumir, tenemos a este señor, Rick Mehta, quien era profesor de Psicología en la Universidad Acadia, en la provincia de Nueva Escocia, en el Canadá. Este profesor Mehta había venido manifestando posiciones u opiniones bastante polémicas. Aclaremos aquí que no se trata, como ya hemos visto, de simples cuestiones de gusto o preferencia, sino que sus opiniones van en sentido opuesto a algunos de los valores más básicos de la nación canadiense, como la tolerancia a miembros de otras culturas, la reivindicación de la población indígena, y los derechos de las mujeres a un salario equitativo.
No sé a ustedes, pero a mí ya me viene cayendo antipático este señor Mehta.
Y sin embargo, pienso que en este caso no deberíamos dejarnos guiar por simpatías o antipatías personales, sino por principios. Pero antes de asumir una posición, añadamos algunos detalles del caso:
1. Al menos en parte, el señor Mehta ha expresado sus opiniones en redes sociales, no solo en el aula.
2. Sus colegas afirman que sus opiniones sobre políticas sociales quedan fuera de su competencia o capacidad profesional, porque el profesor Mehta es psicólogo, no sociólogo ni politicólogo.
3. Se afirma que el profesor Mehta había dedicado al menos una parte del tiempo de clases a discutir sus opiniones personales
4. Al parecer, los alumnos se habían venido sintiendo incómodos y hasta amenazados por las posiciones de Mehta. Según los miembros de la Facultad, el hecho de ser alumnos les hacía sentirse en inferioridad de condiciones frente a Mehta, quien era profesor.
5. Mehta, en su descargo, ha afirmado que su intención al discutir sus opiniones era fomentar el pensamiento crítico en sus alumnos, y que cualquier opinión o material al respecto que él haya compartido con ellos no era objeto de evaluación.
6. Se afirma que Mehta está tratando de emular a otro profesor universitario de la ciudad de Toronto, llamado Jordan Peterson. Peterson hizo noticia el 2016 cuando se rehusó a usar un lenguaje inclusivo, es decir, un lenguaje con pronombres de género neutro, lo cual se considera una forma de expresar respeto hacia las mujeres y no dejar de lado el sexismo.
Mi posición acerca del caso Mehta: definición
1. Los docentes, universitarios o no, deberían ser evaluados según el grado en que contribuyen a que la universidad (o institución educativa en general) cumpla su doble misión: educar y formar
2. Para que pueda contribuir a educar, el profesor debe tener el nivel de suficiencia profesional y pedagógica necesaria; cualquier persona que no cumpla este requisito no debería pertenecer a una universidad
3. Para que pueda contribuir a formar, el profesor podría apoyar los valores e ideología de la universidad. Podría, por otro lado, no dejar entrever a sus alumnos su propia posición, es decir ser ideológicamente "neutral", algo que en principio es posible, aunque creo también que es una posición extremadamente difícil de sostener por mucho tiempo. O, en tercer lugar, podría incluso manifestar una posición contraria a la de la ideología imperante en la institución. Pero sea a favor o en contra, el profesor tiene que formar, incluso cuando va a contracorriente. Mejor dicho, especialmente cuando va a contracorriente. Un profesor que difiere de la ideología dominante de su universidad puede llegar a ser una lección invaluable para sus alumnos, en niveles que usualmente no se pueden ni programar ni brindar con facilidad. Si el profesor demuestra altura, consideración, y capacidad crítica y autocrítica, enseña, con su ejemplo, algo que ni el más voluminoso libro puede enseñar: cómo un profesional se desenvuelve en contextos adversos. Si, por el contrario, el profesor se comporta de manera abusiva, prepotente, pierde el control emocional, o incurre en falacias lógicas, demostrando pobreza argumental e incapacidad para defender alturadamente sus posiciones, entonces, y solo entonces, es un riesgo y un perjuicio para sus alumnos y debe ser removido. De hecho, creo que queda claro que un profesor puede estar perfectamente alineado con su universidad y aun así ser prepotente, abusivo, emocional, antiético y argumentalmente pobre. De hecho, es más probable que un profesor mediocre se comporte así cuando siente que está en un medio ambiente ideológicamente favorable que cuando está en minoría.
Aplicando lo anterior al caso del profesor Mehta:
El despido podría estar justificado en la medida en que:
1. El Profesor Mehta haya tomado tiempo significativo de clase para exponer sus opiniones (esto último atentaría contra la misión educativa fundamental de todo docente)
2. El Profesor Mehta haya abusado de su rol como docente, imponiendo verticalmente sus ideas a sus alumnos
3. El Profesor Mehta haya hecho sentir a sus alumnos que estaban menos seguros con él (en otros términos, intimidados) al expresar opiniones opuestas a las de su docente
4. Haya incurrido en exabruptos emocionales
Según lo veo, son estas las consideraciones que deberían tomarse en cuenta para la decisión de separar a un docente, además, obviamente, de las legales y las administrativas. En esta ocasión es la Facultad y la universidad las que están en condiciones de formar con el ejemplo. Si no son éstos los criterios, se estarían dando país en sentido opuesto al que deberían darse, desandando el camino hacia un verdadero espíritu crítico y científico.














