La disolución de un proindiviso
Un proindiviso se refiere al derecho de propiedad sobre un bien cuya propiedad es de varias personas en simultáneo. Es muy frecuente que una persona adquiera una vivienda en conjunto o que hereden una vivienda o una finca. ¿Pero qué pasa cuando se quiere disolver esta propiedad?
La copropiedad es un concepto ligeramente abstracto. El bien no se divide de forma física, sino que se reparten cuotas abstractas sobre la vivienda. De forma ideal, debería ser el porcentaje que pertenece a cada persona en la propiedad. Estaríamos hablando entonces de vender parte de vivienda.
Estas cuotas se ven reflejadas en derechos y obligaciones relativas al bien, como podrían ser los ingresos generados por una finca y el pago de los servicios públicos. Sin embargo, los detalles se pueden establecer mediante acuerdos personalizados para cada caso, como incluso dejar el bien a una sola persona para que viva allí sin poder vender por cuenta propia.
Los derechos de los copropietarios se resumen en: el uso y conservación del bien, la administración, la división y su porción o cuota del mismo. También se incluye la defensa en un juicio cuando surgen desacuerdos.
Ahora bien, ningún copropietario tiene la obligación de permanecer en el proindiviso, razón por la cual se puede solicitar su disolución.
Existen varias formas de disolución, las cuales se resumen a continuación.
Consolidación: un propietario adquiere las cuotas de los más, o bien se transmite de forma unánime a un tercero.
Se pierde o destruye el bien.
Todos los propietarios menos uno renuncian al bien.
Se divide el bien a partes iguales.
La única limitante en cuando a esta forma de disolución es que no se puede dividir el bien si resulta inservible para el uso. Por ejemplo, no se puede dividir una finca en partes iguales si no cumpliría con las normas urbanas y no se podría utilizar.
También existen otros límites relacionados con todas las demás formas de disolución.
Existe un pacto para conservar el bien durante un período determinado de tiempo, no mayor a 10 años.
No se puede dividir el bien porque es indivisible.
Los bienes divisibles son, por ejemplo, una finca. En estos casos, se puede dividir entre todos los propietarios para crear propiedades individuales. También es posible vender a un tercero y repartir el precio.
Mientras, los bienes indivisibles podrían ser pisos. Aquí solamente adjudicar a uno de los propietarios, el cual deberá pagar a los demás por el valor de sus cuotas. Aquí también se aplica la venta a un tercero y repartir el precio.