Años guardando bajo mi armadura la herida que me infringieron, protegiendo al corazón para que no se parta de nuevo, para no permitir que entren palabras engañosas o labios equivocados.
Lo mantengo a salvo de seres falsos, de mentiras cínicas, de miradas huecas...
Creo que detrás de la muralla sigo protegiendo mi alma y una herida que sigue supurando.
Leregi Renga














