El problema es que sí existe la transfobia, y no podemos criticar el aspecto misógino de la teoría queer y el activismo trans de manera autoritaria. No podemos negar la existencia de la transfobia sólo porque no nos conviene o porque nosotras no seamos transfóbicas.
Ahora, como feminista radical no voy a aceptar nunca la acusación de que el radfem es inherentemente transfóbico, porque no lo es. Si lees reportajes, reflexiones, ensayos, estudios o cualquier otra clase de teoría feminista radical te puedes dar cuenta de esto. Toda la teoría radical se sustenta sobre la idea de que las personas somos diversas, tanto en términos de identidad como de orientación sexual. Y esto es importante de entender porque el feminismo radical no es un club o una etiqueta a la cual cualquiera se pueda incorporar. Eres feminista radical cuando participas en las ideas que propone el feminismo radical, y si no participas en estas ideas simplemente NO ERES FEMINISTA RADICAL. No puedes ser feminista radical pro porno, o pro prostitución, o anti-aborto, al igual que tampoco puedes ser feminista radical si eres homofóbica, racista, clasista, y sí, transfóbica.
El problema es que hay muchas personas que no participan de la reflexiones del feminismo radical pero que adoptan la etiqueta de "radfem" sólo porque son criticas del activismo trans. Y algunas de estas criticas del activismo trans sí llegan a ser autoritarias, burlonas, crueles y hasta violentas (aunque nunca he visto a una de estas mujeres cometer actos de violencia ni simbólica ni física tan brutales como los que cometen los hombres).
Y el problema se hace aún peor cuando resulta que estas mujeres que usan de manera sueprflua la etiqueta de radfem resultan también ser las más vocales del movimiento. Dominan tanto las conversaciones que se crea un efecto de eco, donde parece que todas las feministas radicales pensamos como ellas, y se polariza aún más el asunto. Terminamos en un debate donde tenemos que decidir si estamos "a favor o en contra" entre dos posturas que tienen AMBAS aspectos criticables: una postura de rechazo absoluto a lo trans que llega a ser cruel y violenta o, por el otro lado, una postura de aceptación sumisa de lo trans a pesar de los aspectos misóginos del movimiento.











