Antes de atravesar las sagradas puertas del McKinley
Vació de un trago la lata de cerveza que tenía y luego la proyectó sin mirar detrás suyo. No solía beber por las mañanas, pero necesitaba un poco de ese liquido para aflojarse un poco para la vuelta a la escuela. Se limpió la boca con la manga de su remera holgada y sucia, acompañada por unos joggings agujereados. Y para completar el look tenía una trenza con todos los pelos revueltos. Escuchó a alguien quejarse y se dio vuelta. Esa persona llevaba en la mano la cerveza previamente tirrada.. - Upss -pronunció -














