Llegué con fe para doblarle la mano al destino, y me encontré con que aquí soy un enemigo, y es que con mi llegada los dramas también han venido, ya me han hecho entender que no soy para nada bienvenido. Me discriminan, peor que un cerdo me miran, desde el gobierno y hasta los mismo obreros me marginan, dicen que vine a quitarles el trabajo, cuando el culpable de su lamentable vida está arriba y no acá abajo. Carajo. Soy un trabajador igual que varios, dueño sólo de mi empeño, de mis sueños y de mis manos.
Portavoz









