VII. El caso del elefante.
(En la comisaría)
-Bueno, ya volvimos de Corea del Norte, Garmendia. ¿Hay algún caso para nosotros?
-Sí, este de un elefante asesinado en el circo Geo. Oigan, ¿Puedo preguntarle que fueron a hacer a Corea del Norte?
-Nos sobraban unos euros y fuimos a desbaratar una banda internacional de tráfico de mujeres. Una cosa llevó a la otra y terminamos derrocando al gobierno, porque Kim Jong no se cuanto le tenía miedo al álgebra de subespacios, asi que le llenamos las paredes de subespacios grafiteados para joderlo y explotó. Después instauramos un régimen matematocrático y por algún motivo Del Campo contrajo matrimonio asexual con Cacerola, que ahora no tiene género.
-Los felicito.
-Gracias, adoptamos un coreanito también. Se llama Sung Wook. -Que lindo. Siempre me arrepiento de perderme esas cosas, pero estoy todo el día en la comisaría dandole casos a los detectives y nunca puedo resolver ninguno.
-¿Por qué no me acompaña en este del elefante, Garmendia? Del Campo y Cacerola viajan justo a lo que queda de la estancia Anchorena Martínez Lopez Lopez para presentarle el nene a los padres de Del Campo.
-Bueno.
-Traiga la reglamentaria, por las dudas.
(En el circo Geo)
-Primero que nada, es ilegal tener animales vivos en el circo, ¿Lo sabía, señor…?
-Payaso Mandioca.
-Señor Payaso Mandioca.
-Sí, claro que lo sé. Pero este circo no tiene animales, en realidad los animales tienen el circo.
-¿Son los accionistas mayoritarios?
-Sí.
-Ya veo. ¿Y el elefante tenía enemigos?
-No, ninguno. Va, cada tanto tenía roces con el tigre. Pero eso es normal, movían mucha guita. -¿La guita de las entradas? -Sí, acá no hay prostitución ni drogas desde que la detectivesa Fathia Acheampong metió preso al Tucán que manejaba esos negocios. Ahora es un circo legal y limpio. ¿Tiene alguna pregunta más? Si no con el enano Grüber nos vamos al pueblo a tomar una cerveza.
-Vaya. Muchas gracias por su ayuda. ¿Qué le parece la situación Garmendia?
-Algo en este lugar me da mala espina. ¿Cómo puede ser que los animales sean los dueños?
-Habrán heredado alguna guita. Lo verdaderamente raro son estas marcas que hay en el cuerpo del elefante.
-¿Las arrugas?
-No son arrugas Garmendia, son fractales.
-¿Qué son fractales?
-Ay del Campo, como te extraño. Fractales son formas que se repiten y se parecen aunque se las mire en distintas escalas.
-¿Entonces tenemos que ver el circo en otra escala?
-Muy bien, Garmendia. Vamos a buscar el globo aerostático.
(en el globo aerostático)
-Los fractales se ven también desde acá arriba. Se están expandiendo por todo el distrito. Esto es muy grave.
-¿Y ahora qué hacemos? ¿Vamos más arriba?
-No, el comisario Talocci dijo que no me iba a prestar el plato volador de la policía nunca más.
-Ah, después del caso de los gemelos clavadistas, ¿No?
-Así es. Eso fue antes de conocerlo a Del Campo.
-A veces me olvido de su pasado oscuro.
-Yo también. Vamos a ver si esto de los fractales se mantiene a nivel microscópico.
-Creo que vi una cámara encogedora dentro del circo. La usan para hacer enanos.
(En la cámara encogedora)
-Bueno Garmendia, voy a poner la máquina en once y usted se va a encoger.
-¿Usted no viene?
-No, tengo que poder operar la máquina si algo sale mal o alguien trata de traicionarlos.
-¿No confía en el señor Payaso Mandioca, verdad?
-No, y en el enano Grüber tampoco.
-Muy bien. Apriete el botón.
-Ya está.
-No siento nada.
-¡Oh no, me he encogido yo por error!
-¡Demonios! ¡Y yo no se operar la máquina para devolverlo a su tamaño normal, requiere demasiados cálculos matemáticos complejos!
-¿Escucha eso Garmendia? Alguien viene.
-¡Son el señor Payaso Mandioca y el enano Grüber! Parece que vienen borrachos y abrazados.
-Este es el plan Garmendia. Yo me voy a esconder y usted vaya a buscar a Del Campo. Él es el único que puede salvarme de eventualmente morir aplastado o devorado por un insecto.
-Bueno, ahí voy.
(Garmendia salta por la ventana y corre en la dirección general de la estancia Anchorena Martínez Lopez Lopez)
-Tengo un enanito, un enanito tengo yo.
-Y yo un payasito, un payasito juguetón.
-Señor payasito juguetón.
-Señor payasito juguetón.
-Y ahora que nadie nos ve podemos dar rienda suelta a nuestra lujuria.
-¡Jo jo jo!
-¡Ah! ¡Mis ojos!
-Grüber, ¿Escuchaste algo?
-No, seguí manoseándome.
-Bueno.
(Mientras el cura Ravignani es testigo del más impuro de los espectáculos, el oficial Garmendia se encuentra con el alumno Del Campo caminando solo en medio de la nada, y llorando)
-Del Campo, que bueno que lo encuentro el cura Ravig… ¿Se encuentra bien?
-Me dejó la Cacerola. -¿Cómo? Si estaban tan bien ayer. Le iban a presentar el coreanito a la familia y todo... -Dijo que tenía que encontrarse a si misma y no me dijo a donde. Se lo llevó a Sung Wook también.
-Bueno hombre, mire el lado positivo. Sigue siendo un genio matemático.
-¿Para que me sirve a mí ser un genio matemático si no puedo encontrar el amor, yo?
-Para ayudar a los necesitados. Como el cura Ravignani.
-¿El cura Ravignani, necesitado? ¡Ja! ¿Qué le pasó a ese, lo atacó una recontrasuma?
-No se que es eso, pero lo del cura es largo de explicar. Básicamente fue encogido a tamaño microscópico por una máquina de circo y precisa de usted para operar la máquina.
-¿Qué voy a operar yo si cirujano no soy tampoco?
-Es una forma de decir. Tiene que resolver un montón de problemas matemáticos para volver a hacerlo grande.
-Bueno, vamos.
(Más tarde, en la cámara encogedora)
-¿Por qué hay un payaso y un enano desnudos abrazándose entre el heno?
-Ignorelos, también es largo de explicar. Aquella es la máquina encogedora. ¿Podrá descubrir como revertir su efecto?
-Sí. Ya está.
-Ah, que bueno volver a mi tamaño normal.
-¡Ravignani, esto es un milagro!
-No Garmendia, esto es un matemático.
-Ahora solo falta resolver el caso.
-Ya está Garmendia, lo resolví mientras estaba encogido. Tenía que encontrar una distracción de los dos cirqueros cogiendo. El elefante muerto no era el verdadero elefante. Era una piedrita que agrandaron con la máquina. Yo sabía que no era tan fácil matar a un elefante. -¿Y el verdadero elefante?
-Lo encogieron y lo quisieron aplastar, pero se escabulló en los pastizales. Ahora hay que encontrarlo y devolverlo a su tamaño normal para que nos diga quién es el culpable. Mire, ahi está. Prenda la máquina, del Campo.
-Listo.
-Hola señor elefante.
-Como le va.
-¿Podría decirnos quién lo encogió con intención de matarlo.
-Estos dos. Quieren quedarse con mi fortuna.
-Bárbaro, ahora los podemos arrestar. Vaya Garmendia.
-Sí, como no.
-Este Garmendia es un idiota. Nunca más lo saco a ningún lado. A todo esto, Del Campo ¿Dónde está su pareja de género neutro?
-Me dejó y se lo llevó al coreanito. No sé a donde fueron.
-Mierda.












