Camina de la mano con tu mano
De pronto te das cuenta de que solo tienes una mano en la que sostenerte, en la que puedes agarrarte con mucha fuerza y no soltarla jamás. Y sí, estoy hablando de tu propia mano, de tu propio ser, de tu propio hombro en donde puedes apoyarte sin que te falte un solo día.
Ayer fui por un café y hoy a ver mi película favorita. Esa comodidad de sentirme bien conmigo mismo, haciendo lo que me gusta tanto, fue tan especial, tan única. Fue tanta paz. Dejé los sobrepensamientos, la ansiedad, la preocupación y solo me enfoqué en lo que estaba al frente y no a mi costado. Quizás, por el momento, esa es la clave en mi vida: que el sentir viene de ti y de tus decisiones, viene de actuar para ti, de pensar qué será mejor para ti.
Que nadie te arrebate tu espacio, tu lugar en tu vida, tus momentos contigo mismo. Y si tienes que experimentar algo nuevo, recuerda que tú eres la primera persona que tiene que llevarse la primera sonrisa.
















